Las 6 cosas que no debes hacer cuando renuncias

“Me voy, pero antes de irme les dejaré un recuerdito para que esto no se quede así”, es una de las frases más comunes a las que uno se enfrenta cuando la gente está harta, molesta, a disgusto con la empresa y lo deja de manifiesto en los cuestionarios de salida o a través de distintas acciones que no son del todo éticas ni profesionales y que lo único que harán es polarizar una situación donde el más afectado será la persona que está renunciando.

Aunque estemos molestos con la empresa, con el jefe inmediato o con los compañeros de trabajo, debemos ser inteligentes y evitar una salida donde nos gane la emoción y en lugar de dejar las puertas abiertas y una estupenda imagen, se produzca todo lo contrario.

Por lo tanto, hay que planear la salida, que sea lo más decorosa y limpia que se pueda para que no afecte nuestra imagen y sobre todo en futuros trabajos, donde las referencias podrían ser la diferencia entre quedarse o seguir buscando empleo. Por ello me di a la tarea de identificar las acciones que no debemos hacer antes de irnos del empleo actual y que a continuación describo:

1. Borrar los archivos de la computadora

Hay gente que cree que borrando los archivos de su máquina causará la destrucción total de la compañía, o al menos le causará un gran daño, cuando la mayoría de las compañías hacen respaldos de las máquinas de manera constante. El otro argumento por el que borran los archivos de la computadora es porque consideran que son de ellos y con esa falsa premisa los conservan y se los llevan. Todo lo que tengan las máquinas de la empresa es propiedad de la empresa y punto, no hay más que alegar.

2. Despotricar contra el jefe

Sabemos que el 70 por ciento de las causas de renuncia en las empresas se deben a diferencias con el jefe inmediato, pero también recordemos que al momento de solicitar referencias es con éste último con el que acuden para verificar que efectivamente sea un buen trabajador y si hablan mal del jefe antes de irse, sabrán que las referencias no serán nada buenas.

3. Hablar mal de la compañía en redes sociales

La ira, el enojo y la frustración son causantes de no pensar bien las cosas antes de enviar cualquier mensaje que vaya en contra de la organización que nos dio de comer y a la que quizá le debemos el siguiente salto a una oportunidad más interesante. Además corremos el riesgo de que en caso de que la empresa se llegue a enterar de este tipo de comentarios, que no entregue cartas de recomendación y dar malas referencias en las empresas donde se hayan postulado para ocupar una vacante.

4. Avisar que te vas de un día para otro

Hay empleados que trabajan muy bien, son enfocados, cumplen con las tareas asignadas de manera correcta, pero que son capaces de irse de un día para otro dejando mil pendientes, dejando botada la chamba y haciéndose los chistosos como si se tratara de una excelente broma. Esto es de gente poco profesional y con mucha falta de seriedad.

5. Dejar de ir y avisar por correo electrónico

Hay gente que decide ahorrarse los pasajes y anunciar su renuncia a través de los distintos medios electrónicos que están a su alcance, lo más común y a lo que nos hemos enfrentado de manera frecuente es que renuncien a través del correo electrónico con todo el cinismo del mundo, eso sí, de una manera cordial y sin dejar de lado la fecha en la que pueden ir por su finiquito.

6. Mentir sobre planes futuros

No hay necesidad de inventar historietas cuando se ha tomado la decisión de dejar la compañía, para que decir que existe una súper oferta o que en el extranjero ya han sido contratados y el panorama que les viene es infinitamente superior al actual. Porque tarde o temprano se les cae la mentira y su imagen se va a pique. Si no hay planes y uno ya no se siente a gusto en la empresa lo mejor es no dar explicaciones, dar las gracias e irse en los mejores términos.

Salir por la puerta de enfrente hace una gran diferencia en el devenir profesional y el hecho de haber tenido una mala experiencia dentro de la compañía no significa que debamos irnos en los peores términos posibles. Recordemos que cuando solicitan referencias, algunas de las preguntas frecuentes son: ¿volvería a trabajar con esa persona y por qué?, ¿lo volverían a contratar?; Y ahí es cuando “la puerca puede torcer el rabo” y acabar con nuestra imagen a través de un simple no, así que, vamos pensando mejor las cosas y tratar de salir en las mejores condiciones posibles y con cartas de recomendación en mano.

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