Las 5 recomendaciones clave para evitar la obesidad informativa

Debemos adoptar prácticas que nos ayuden a agilizar nuestras mentes y actitudes, evitando consumir información chatarra que nos causa una obesidad informativa que paraliza nuestra iniciativa.

NFL
Federico Torres

Vivimos en un mundo saturado de mensajes. Recibimos por minuto una gran cantidad de información de todo tipo y de diferentes fuentes. Nos llenamos de datos, cifras, invitaciones, visualizaciones de fotos, videos, columnas y noticias informativas, sugerencias para comer, viajar, divertirse y más.

Muchas veces estas notificaciones e información no son de calidad, lo que nos provoca una seria obesidad informativa.

¿Estamos en problemas con este panorama?

Esta misma pregunta les realicé esta mañana a mis alumnos de cabildeo provocando un buen debate y obteniendo muy buenas reflexiones, mismas que compartiré con ustedes.

Pero antes, un poco más de contexto. A la mente hay que entrenarla todos los días dentro de una disciplina similar a la que realiza un atleta de alto rendimiento. Es imperioso establecer un cronograma para saber qué información recibir y de qué fuentes.

Debemos, asimismo, nutrir nuestro cerebro con información de calidad que lo “vitamine”, facilitándole la tarea de estar más alerta para ofrecer respuestas más ágiles y la oportunidad de interactuar socialmente con asertividad.

Pudiera parecer simple esta premisa y de hecho lo es, tal como lo dice la frase popular: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Si transformamos un poco el sentido de este dicho, lo que intentamos decir nosotros ahora es algo parecido a esto: “Dime a quién sigues y te diré cuánto sabes”.

Lo cierto es que la entrada de información vía nuestros gadgets es exponencial y no tenemos el tiempo ni la metodología para clasificarla, lo cual, repito, nos causa obesidad informativa, misma que nos vuelve pasivos, más que heraldos y proveedores de las buenas noticias.

Los puntos clave son:

Debemos analizar las fuentes informativas mediante las cuales nos informamos; deben ser confiables y reconocidas. Evitando incluso las fake news.

Es preciso contrastar diferentes puntos de vista de autores y generadores de información para efectuar después nuestro propio análisis.

Seleccionar las fuentes y reducir o eliminar las que no nos proporcionan un valor agregado.

Tener disciplina por medio de un protocolo de uso de las redes sociales. En donde sí usarlas y por cuánto tiempo. Fomentar la charla, la lectura y la fabricación de escenarios.

En el sector de los medios de comunicación sería deseable hacer un esfuerzo para crear programas atractivos, sobre todo para los jóvenes, que fomenten la cultura y la educación integral, dejando un poco de lado, sin eliminar, el entretenimiento.

¿Qué tenemos?

Debemos adoptar prácticas que nos ayuden a agilizar nuestras mentes y actitudes, evitando consumir información chatarra que nos causa una obesidad informativa que paraliza nuestra iniciativa.

Ejercitémonos, seamos asertivos en el manejo de nuestra información.

Nos encontraremos más adelante.