La falta de compromiso de los colaboradores y su repercusión en la productividad

El esquema de muchas de las agencias que hoy proliferan en México se asemeja a un matriarcado o patriarcado, en donde la cabeza busca un control casi absoluto de todos los procesos

En la actualidad, las condiciones laborales en todas las industrias propician que los colaboradores formen núcleos que se asemejan a las familias tradicionales.

Suele ocurrir que cada miembro de un equipo juega un rol importante dentro de la microsociedad que se forma en las oficinas, pues no es de extrañarse que al convivir de ocho a diez horas o más dentro de un mismo espacio de trabajo, se generen vínculos que siempre abonan al buen desarrollo del trabajo en equipo y al compromiso conjunto con la empresa.

Por ello, de la misma manera que ocurre en la sociedad, existen cánones básicos de convivencia que, cuando están presentes, no sólo aligeran el ambiente de trabajo, sino que son directamente proporcionales a los niveles de bienestar que se traducen en productividad y creatividad, bajo el esquema de una disciplina conformada por la limpieza, la puntualidad y el orden. Sin embargo, existen otras normas que no debemos olvidar y que tienen que ver más con el fortalecimiento del compromiso que tiene el colaborador para con la empresa, como hacer las cosas lo mejor posible, perseguir la excelencia, hablar siempre en positivo de su trabajo y empresa. Trabajar como si fuera dueño de ella, pues de su trabajo y acciones depende el crecimiento de ésta.

El esquema de muchas de las agencias que hoy proliferan en México se asemeja a un matriarcado o patriarcado, en donde la cabeza, director o directora, busca un control casi absoluto de todos los procesos que ocurren, sin embargo, también es una realidad que la falta de compromiso en materia de criterios de convivencia de muchos de los trabajadores no es poco frecuente.

La diferencia entre tener que hacer lo que se debe hacer y querer hacer lo que se debe hacer viene marcada por el Compromiso del Empleado, no sólo deberán estar marcados los cánones en la limpieza y puntualidad sino un compromiso y lealtad del colaborador hacia la empresa, el tener la camiseta puesta, defenderla, venderla como si fuera suya. Cuando un empleado se convierte en un embajador, tiende a sobresalir y reclutar a otros empleados motivados que encajarán bien en la cultura de la compañía.

Sin embargo, el nivel de compromiso de un colaborador no sólo depende de él y sus intenciones de apegarse a la filosofía de la compañía. Para que cada colaborador disfrute lo que hace, se apasione por generar resultados y muestre una lealtad indiscutible, las condiciones de trabajo y el ambiente laboral deben de ser amables y acordes con un esquema de trabajo sano, asertivo y productivo, y esto se logra, entre otras cosas, con acciones básicas que nunca deben de omitirse.

Por ello, es también labor del líder de un equipo recordar con frecuencia que los estándares básicos de limpieza en una oficina son fundamentales: mantener un orden en el área de trabajo del colaborador, quien en medida de lo posible deberá deshacerse de papeles y objetos que no utiliza, tener un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Asimismo, deberá lavar y ordenar utensilios de cocina que utilice como tazas de café y tuppers; utilizar con higiene el baño, dejándolo siempre tan limpio como lo encontró al utilizarlo, como gesto amable para los demás colaboradores.

Datos de un estudio independiente realizado en Francia afirman que entre los criterios que más valoran los colaboradores de las empresas se encuentra el de la limpieza en el lugar de trabajo, con 71%, seguida de la iluminación, con 65%; los niveles de ruido y silencio con 55% y finalmente el espacio de trabajo con 47%. Dicha encuesta arroja también que el 69% de los trabajadores considera que la ausencia de limpieza en sus sitios de trabajo afecta negativamente en su motivación y rendimiento.

No es una novedad que las condiciones de trabajo han evolucionado al cambiar también el perfil de las generaciones que ocupan los puestos estratégicos dentro de las empresas en la actualidad, sobre todo si hablamos de ambientes que requieren de altos grados de inspiración para fomentar la creatividad, como las agencias de publicidad o marketing.

Basta recordar prácticas del pasado, donde existía una suerte de disciplina militar en las oficinas: el código de vestimenta era estricto y la imagen de sobriedad era sinónimo de una empresa seria; hoy los espacios de trabajo se han adaptado a un estilo de vida propiciado por las costumbres de las generaciones millennial y centenial: áreas de trabajo confortables, amenidades que sirven para sacudir el estrés y empujar la inspiración (como salones con videojuegos, snacks, barras de café e incluso cerveza). Aunado a que atrás está quedando la idea que un sobrio traje con corbata en hombres o un traje sastre con tacones en mujeres son los únicos atuendos que demuestran seriedad.

Sin embargo, resulta fundamental que esta evolución en los ambientes oficinistas nunca se confunda con una falta de disciplina, puntualidad, limpieza orden y sobre todo valores universales y fundamentales como el respeto, la cordialidad y la equidad para con los compañeros de trabajo.

La puntualidad también juega un papel fundamental dentro de un ambiente laboral productivo. Un estudio publicado por OCC, 89% de los mexicanos considera a la puntualidad como un aspecto muy importante dentro de la vida laboral. Sin embargo, sólo el 57% de los encuestados manifiesta ser puntual y el 38% considera que la impuntualidad es generada por imprevistos como tránsito lento, problemas del transporte público, accidentes de autos, entre otros.

Si bien, el trabajo de las agencias cuyo ley motiv es generar e implementar ideas, se asocia con ambientes relajados y faltos de moderación en varios aspectos, conviene tener en mente que la productividad es directamente proporcional al orden y la disciplina, y es tarea de las cabezas de los equipos fomentarlas, pues de esto puede depender el éxito o el fracaso, el alcanzar los resultados propuestos o quedarnos cerca, el conseguir ese cliente nuevo o que elija otra agencia, el demostrar ante nuestros clientes actuales una excelencia o ser vistos como una agencia del montón.