La cuesta de enero de 2020 o la falta de conciencia social y de cultura financiera personal

“Debemos vivir como reyes y gastar como plebeyos”

Hoy más que nunca tendremos que enfocarnos a visualizar los impactos nacionales e internacionales y su efecto integral en nuestras vidas personales, familiares y de comunidad.  

En México y probablemente en otros países del mundo, principalmente latinos, la expresión “la cuesta de enero” podría ser enunciado como “el cuento de nunca acabar y la cruda realidad”, referido a enfrentar los gastos, compromisos, deudas, iniciando y tratando de resolver durante todo el año. 

Es una realidad absoluta que después del enajenamiento de las fiestas decembrinas, sufrimos la resaca o la cruda realidad en el mes de enero, y su efecto en todo el año, esto por los múltiples regalos dados, sin ton ni son, los viajes efectuados, etc., todo sufragado con los bonos, aguinaldos, con tarjeteas de crédito, o prestamos de terceros a tasas financieras impagables, incluso se utiliza el ingreso recurrente del mes, y esto sin una planeación elemental. 

En honor a la verdad podemos decir con certeza, que en la mayor parte de la población no se cuenta con una cultura financiera, ya no digamos doméstica, ni siquiera personal, además de una indispensable conciencia de nuestro entorno micro y macro.

Entorno macro

En otros inicios de año y en especial en este naciente año 2020, es muy significativo, tomar en consideración, los acontecimientos en el mundo y en nuestros países, expresados en variables nacionales e internacionales que son aquellas que están fuera de nuestro control, y que debemos reflexionar, por nosotros y por nuestros descendientes. 

Ante esto evocamos una frase muy significativa (imagen) de esta invitación a la reflexión en el aquí y ahora, la cual se adjudica a diversas personas, nosotros la recibimos en un mensaje de un congreso en un país del Sudeste Asiático, en el año de 1983. 

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La población enfrenta el inicio del segundo año de un gobierno dispuesto a llevar a cabo transformaciones enfocadas, según lo expresan, a favorecer a las clases más pobres del país, lo cual es de reconocerse y aplaudirse, ante esto los profesionales, pequeños y medianos empresarios deberán reflexionar en su contexto y tomar las decisiones y acciones que les permitan salir avante. 

Podría parecer exagerado invitar a medir los posibles efectos de esas variables que no están bajo nuestro control, pero no hay duda alguna que nos impactarán

El entrono personal y familiar

Por otro lado, y aterrizando a la práctica del día con día de cualquier ciudadano que vive de su ingreso generado de manera honesta e integra, a continuación, comentaremos los aspectos a observar en el ámbito personal y familiar, y tendremos que hacernos varias preguntas. 

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Tomar en consideración aquellas variables que podemos controlar, entre muchas otras:  

  • Inscripciones de siguiente ciclo escolar (febrero)
  • Responsabilidad en el consumo para compras que ven atractivas por baja de precios (desplazamientos de inventarios) 
  • Compras a meses sin intereses
  • Gastos hormiga por gastos personales no necesarios 
  • Uso de tarjeta de crédito 

La cultura de prevención de riesgos

Y estar preparados con un fondo, creado y fortalecido a través del tiempo, para enfrentar imprevistos médicos o siniestros no esperados que pudiesen acontecer; se dice acertadamente que un riesgo, una vez visualizado y proyectado, se puede: eliminar, reducir, transferir, pero nunca soslayar. 

Lo básico un presupuesto

Como ya hemos apuntado existen diversas variables a revisar para poder entender y emprender acciones correctivas que eviten y/o reduzcan el suplicio en este 2020 y en todos los futuros años por vivir y la mejor forma de enfrentar esto es elaborar un presupuesto personal o familiar, que nos permita la planeación, restructuración de deudas, que podamos acceder al ahorro, a la inversión, cuidado del gasto, y principalmente rompiendo todos aquellos falsos paradigmas y hábitos aspiracionales que están relacionados con el dinero y una imagen mercantilizada, y que nos lleve a ser libres de ellos. 

  1. Una lista de ingresos reales y gastos necesarios. 
  2. Priorizar a nivel personal y familiar nuestros consumos.
  3. Reducir los gastos superfluos.
  4. Cuidarse con engaños de rebajas y meses sin intereses.
  5. Utilizar las tarjetas de crédito como medios de pago.
  6. Evitar al máximo las deudas principalmente con instituciones financieras que cobren intereses leoninos o simplemente que rebasen nuestro poder de crédito y pago.
  7. Vivir con la intención de consumir responsablemente 

Bien expresa Regina Reyes Heroles, consultora en finanzas personales: “Debemos vivir como reyes y gastar como plebeyos”

Reflexión

Bien enunció Alejandro de macedonia para su funeral y poco antes de morir: 

Quiero que mis manos queden fuera del ataúd para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías y nos vamos con las manos vacías”

Por supuesto que nada nos vamos a llevar, y hay que vivir lo mejor posible, pero en primer lugar dentro de nuestra realidad y eso lo podemos alcanzar con un sencillo presupuesto de ingresos y gastos. 

Y en segundo lugar no olvidar que es una obligación de conciencia personal y familiar, no vivir en problemas financieros y menos heredarlos a nuestros familiares, pero sobre todas las cosas será más constructivo y de gran satisfacción inspirar con el propio ejemplo, una conciencia personal, familiar y comunitaria, referente al ingreso y al consumo, acompañado con un gran paraguas llamado integridad.  

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