Hacer que tu producto sea tan atractivo que se venda solo

Hacer que tu producto sea tan atractivo que se venda solo, es para mí la mejor definición de mercadotecnia. Existen innumerables casos exitosos de marketing, Starbucks, que sí se vende solo; Apple: 1984, Volkswagen: Think Small, Nike: Just do it, Dove,… y muchas marcas más han tenido sus momentos, sus campañas de gran impacto y recordación.

¿Cómo hacer para que tu marca sea así de atractiva? Difícil es tener la respuesta en la punta de la lengua o dentro de una cajita sólo para sacarla y listo. Las marcas con las que alguna vez participé colaborando, como parte de un equipo, con ideas para campañas publicitarias, consiguieron el impacto deseado y en ocasiones más por haber:

– Dicho la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad – Por presentarse como una marca honesta, sincera – Por tener empatía con las necesidades de lo clientes – Por mostrar genuino interés, más allá de lo comercial, de mejorar la vida de las personas, de ayudarles a satisfacer una necesidad o resolver un problema. – Y, por lo más relevante: ATREVERSE. ¿A qué? A romper paradigmas, a hacer lo que otros no habían hecho, a dejar su posición de confort como líderes de mercado o incluso, como segundos lugares. Los responsables de la comunicación de esas marcas jamás dijeron: “Nunca hemos hecho algo así, preferimos seguir como hasta ahora, así nos ha funcionado” o “Nos gusta la idea, es muy original, sin embargo, creemos que sería muy arriesgado, ni nuestra competencia lo ha hecho.”

El miedo al error, tal vez a ser despedidos cuando son empleados o fracasar cuando son los dueños, paraliza el crecimiento, anula la posibilidad de hacer que su marca se venda sola. Por supuesto que no es sólo la campaña, es todo el plan de marketing y éste, sus objetivos, su estrategia la deben conocer todos en la empresa, inclusive, creer en ella, adoptarla como suya. Dejar de lado el Ego Empresarial, el nosotros somos una maravilla y nuestros productos los mejores y no presentar al producto como el héroe que salva al consumidor. 

Además, mucho más que entender, la calve está en comprender al cliente, hacer para él, mejorar para él en función de sus deseos y expectativas.

Idealmente, además del beneficio racional que pueda tener el producto, un beneficio emocional es indispensable, tal vez no es la pasta de dientes que blanquea, sino lo que consigo o cómo me hace sentir tener los dientes blancos, no es el empaque de mi producto que debe ser sumamente atractivo, es además un envase reciclable que no daña el ambiente, en fin. Los autos, por ejemplo, son compras racionales, muy racionales por el costo que tienen, sin embargo, hoy se venden por lo que “hacen sentir”. ¿Qué sientes cuando sacas de la caja una computadora nueva, te emociona que tenga Word, sólo eso? 

Cuida las palabras que escribes, asegúrate que emocionen y ellas cuidarán de tu marca. 

Agradeceré tus comentarios en www.facebook.com/colegiodecopywriting

Hasta el próximo miércoles.

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