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¿Qué hacer cuando un millennial te envía su renuncia vía WhatsApp?

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Ser un agente de la mercadotecnia es un camino con valles y cimas. Una pelea con muchos fracasos y algunas victorias. Una historia con mucho desgaste pero al mismo tiempo muy divertida.

Dentro de este proceso de vida, el liderazgo y el trabajo en equipo son fundamentales. Intentar ser líder no es necesariamente un don, tampoco significa ser el elegido. Es un proceso que se construye con base a los intentos, los sueños, los fracasos y las metas logradas. Casi tan mágico como recíproco. Los líderes de la mercadotecnia no son nada sin compañeros de vida profesionales, que ayudan a cargar con tanto peso, reírse de las tristezas y los muchos intentos o propuestas.

La semana pasada llamó mi atención algo que nunca me había pasado. Una compañera de la agencia me envío su renuncia vía WhatsApp. Sí, de pronto decidió ya no trabajar más para nosotros y nos lo comunicó de una forma muy digital. Me gustaría analizar aquí este tipo de comunicaciones que destacan la forma en que perciben el trabajo, el clima laboral y los retos las nuevas generaciones. Adaptarse es escuchar los formatos de los nuevos nuevos mensajes y ser auto crítico para crecer, mejorar y evolucionar. Esta chica trabajó una semana, un día decidió no presentarse más a trabajar y envío su mensaje de renuncia que a continuación transcribo:

“Hola, Paco. Me puse a analizar las cosas y no me conviene seguir. Sí soy recién egresada y me faltan cosas por aprender sobre el trabajo en una empresa, pero estoy muy segura de que no todo puede ser responsabilidad del empleado. Ni siquiera me dieron tiempo de preguntar nada, ni de saber a quién acudir, porque entré luego luego a juntas, a eventos de los que yo desconocía todo, y eso no es responsabilidad mía. Yo sé que se debe de dar una inducción al puesto, que los papeles los pide la empresa y no uno. Un empleado no puede hacerse cargo de todo, y además saber hacer todo, moverse a todos lados y poder esperar hasta fin de mes para recibir mucho menos de lo que se había acordado. Yo te agradezco muchísimo por el buen trato que me has dado y por las atenciones, pero sí definitivamente no es mi idea de trabajo algo que no me da seguridad y que pareciera que yo lo tengo que sacar todo por mi cuenta, trasladarme a eventos que se me avisan el mismo día y que me hacen llegar tardísimo a mi casa. Espero me comprendas, que no se puede trabajar así.  Dejo mi clave para que me depositen lo trabajado estos días. Es: 021180064081…”

Interesante. Sin duda y por lo que leo en este mensaje. Me faltó dar más capacitación, una inducción clara, ser más claro con la remuneración económica y respetar los horarios. Sin duda hay muchas cosas que se deben de mejorar, pero aquí algo llama mi atención poderosamente que noto de una forma repetitiva entre las nuevas generaciones. Sólo generalizo. Los Millennials en el trabajo tienen al mismo tiempo un a autoestima dual. O exceso o debilidad. Muchas veces se perciben como las marcas en si mismas elegidas por todos y para todo, piensan que deben de hacer proyectos y trabajos que cambien y sacudan al mundo, se forma muy rápida, que lo merecen todo y que por tanto que reciben, no son capaces de comprometerse por un equipo o una causa. La falta de compromiso es una debilidad muy grave en cualquier campo profesional y en cualquier equipo de trabajo. Por si fuera poco, después recibí otro mensaje más en mi cuenta de WhatsApp:

“Hola, Paco. Me comunico para saber los detalles de mi pago por la semana trabajada, del 8 al 15 de febrero. Es necesario apuntar que gasté en taxis y estacionamiento extra por los traslados fuera de la oficina que tuve desde los primeros días, incluyendo los taxis que tuve que tomar para proteger la cámara réflex de la empresa cuando me tocó cubrir evento fuera del horario de trabajo acordado. Fueron 120 pesos del estacionamiento de Plaza Carso el día del evento, 130 del taxi hacia el punto de reunión para la junta el primer día que entré y 150 pesos que tuve que usar de mi casa a la oficina para proteger la réflex.”

Caray, hay tanto que aprender en este mundo de la mercadotecnia. Sin duda me queda claro que es un camino entre largo y divertido. Lo que poco a poco he ido aprendiendo es que la paciencia y los pequeños logros cotidianos construyen una personalidad fuerte y ganadora. A mi generación le queda claro que no fuimos los iluminados, que llegamos aquí a trabajar cada día por logros pequeños que construyen grandes obras. Quizá no cambiemos dramáticamente al mundo, pero eso sí aquí estamos luchando cada día por ser mejores. Y lo seguiremos intentado todo los días.

En cuanto a la chica de los whatsapps, le compartí el teléfono de recursos humanos para que la ayuden en sus solicitudes.

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