• Para 2018, Amazon obtuvo ingresos por 232 mil 890 mdd, 30.9 por ciento más de los registrados el año anterior

  • La compañía posee Twitch, Audible y Whole Foods, ésta última es la adquisición más valiosa de su historia

  • Por años, su modelo de negocio se ha basado en reinvertir casi todos sus ingresos de vuelta a sus unidades

En el más reciente ranking de The Morning Consult, Amazon se posicionó como la marca más amada en Estados Unidos (EEUU). Y no es para menos. La compañía de Jeff Bezos tiene presencia en mercados muy apreciados por el público. Streaming de video, publicidad, ecommerce, servicios en la nube, dispositivos smart-home, asistentes inteligentes. Parece que no hay área en la que este gigante de la tecnología no esté posicionándose como líder.

Ahora la compañía va por la industria de los wearables. De acuerdo con Bloomberg, Amazon está considerando sacar al mercado sus propios audífonos inalámbricos. Los dispositivos tendrían una funcionalidad y diseño similar a los AirPods de Apple. Además, llegarían en algún punto de la segunda mitad del 2019. De acuerdo con ingenieros de Lab126, estos aparatos tendrían integración nativa con Alexa y además serían más baratos que los de la competencia.

Pero la gran desventaja de estos nuevos wearables es la falta de un smartphone. Comparado con los AirPods de Apple, que pueden conectarse automáticamente con iOS, los audífonos inalámbricos de Amazon deberían linkearse manualmente a iPhones o teléfonos Android. Las mismas dificultades atraviesa su asistente virtual, Alexa. Pero si la compañía tecnológica decide lanzar un teléfono propio, todos sus rivales podrían verse muy afectados.

Una apuesta de grandes riesgos pero amplias posibilidades

Lanzarse al mercado de los smartphones súbitamente no será una odisea sencilla para Amazon. Basta ver el ejemplo de Microsoft. La empresa de software se aventuró con Nokia desde 2011 para desarrollar una línea de teléfonos exclusivos a Windows. Quería internarse con una propuesta única. Pero después de seis años continuos de derrotas, la empresa anunció finalmente que suspendería el desarrollo de productos.

En el extremo contrario está Google. En octubre de 2016 decidió sacar un dispositivo propio, para aprovecharse al máximo de su dominio sobre el sistema operativo Android. Un año después ya había alcanzado ventas de casi cuatro mil millones de unidades para su segunda generación de dispositivos. Aunque no será líder del mercado en el futuro próximo, sí es un negocio financieramente viable. Y también, una esperanza para Amazon en la industria.

¿Cuál es el punto de revivir un concepto fallido?

Fue en 2014 que Amazon se internó por primera vez en el mercado de los smartphones. Su teléfono, Fire, fue un rotundo fracaso en ventas. A solo unos meses de haber salido al mercado, la compañía redujo su precio a 99 centavos de dólar. Múltiples factores fomentaron su caída. Pero, según Time, fueron cuatro los más importantes. Era muy caro, sus funciones no eran interesantes entonces, llegó tarde al mercado y tenía una app store pequeña.

Pero en estos casi cinco años, Amazon ha aprendido varias lecciones. Por una parte, sus tabletas Fire han sido muy bien recibidas por los usuarios. En 2017 incluso superó a Samsung, el segundo agente más poderoso en este mercado, en ventas globales. Su Appstore también tiene una oferta mucho más nutrida de programas y juegos para atraer a los usuarios. Pero más importante aún, Alexa está perdiendo la batalla de los asistentes de voz.

De acuerdo con Statista, para 2017 Amazon tenía el 62 por ciento del mercado global. Pero para 2020, se espera que su segmento del público se reduzca casi a la mitad. La razón de esta reducción es, en parte, los esfuerzos de Google en entrar a la industria de los smart-homes. Pero también es porque Alexa simplemente va muy atrás dentro del sector móvil. La gran fuerza detrás de este retraso es que, simplemente, el programa no viene preinstalado.

Y con ganancias esperadas de siete mil 800 mdd para 2023 según MarketWatch, sería una muy mala decisión financiera para Amazon simplemente ignorar estos retos. La compañía puede beneficiarse significativamente de una mayor integración entre sus unidades de negocio. Si quiere seguir expandiéndose con wearables, no puede arriesgarse a que les pase lo mismo que a Alexa. Necesita una plataforma propia para capturar más usuarios.