• El populismo no es una tendencia nueva, sus raíces se pueden rastrear a las antiguas Roma y Grecia

  • De los ejemplos actuales más cruciales son Donald Trump, Vladimir Putin, Nicolás Maduro y Evo Morales

  • 5.16 billones de pesos, 24 por ciento del PIB, es el costo estimado de la violencia en México

Ciertamente el entorno político internacional esta experimentando una transformación radical. En todo el mundo han subido al poder partidos e individuos con ideologías de populismo. Este fenómeno ha provocado conflictos no solo entre los mismos grupos políticos. Incluso ha afectado la actividad de múltiples industrias. Entre ellas, la publicidad, medio ambiente, y hasta libertad de expresión. Y, por supuesto, también afecta al mundo de la mercadotecnia.

Durante su presentación en el Congreso Nacional de Mercadotecnia, el periodista y colaborador de Radio Fórmula Eduardo Ruiz-Healy habló sobre el regreso del populismo. Señala que los millennials son la generación de la elección. En servicios, productos y corrientes políticas, pueden elegir de entre mucho más elementos de lo que podían generaciones anteriores. Pero por esta razón, se han olvidado de los peligros del pasado.

Healy opina que el neoliberalismo está muriendo. Apunta que, a pesar de sus promesas, provocó muchos problemas. La globalización, apunta, ha dejado pocos ganadores y muchos perdedores. Recesiones y migración “han sacado lo peor de nosotros. Además, hay una percepción más generalizada de una incapacidad del poder político para luchar la inseguridad, la corrupción y los poderes económicos. Esto a su vez ha ayudado al triunfo del populismo.

La incertidumbre y el futuro del populismo

En México y el mundo, el populismo no es algo nuevo. En el país, Lázaro Cárdenas, López Mateos, Echeverría y López Portillo. Históricamente también hay plenos ejemplos. Apunta que, en 1860, en Rusia se vivieron plenas olas populistas. En Estados Unidos (EEUU) en 1892 también se replicó esta tendencia. También en el país norteamericano, el macartismo es un ejemplo destacado. Y el peronismo sigue teniendo repercusiones dentro de Argentina.

Para el periodista, todos estos ejemplos de populismo tienen varias tendencias comunes. La principal es una referencia al pueblo como fuente de poder político. Frente al comportamiento institiucionalizado, dice, estos regímenes ofrecen a las masas participación directa, inmediata y activa. También prometen resolver todos los problemas económicos sociales y políticos y, como con Andrés Manuel López Obrador (AMLO), la relación se da a través del carisma.

De hecho, Healy afirma que la Cuarta Transformación es populista. Señala que subordina los poderes judicial y legislativo al liderazgo ejecutivo. Apunta que, con la lucha entre “el pueblo bueno y los fifís conservadores neoliberales” también fomenta una polarización del país. Además, con decisiones polémicas y antagonismo al “desastre de previas administraciones”, se reafirma como un contrario a todos los gobernantes previos de los últimos 90 años.

Pero el experto apunta que el populismo no es el final camino. Healy cree que esta corriente no es una corrección de la democracia. Pero tampoco cree que sea una cuestión permanente. Señala que en el corto, mediano y hasta plazo, habrá una incertidumbre. No se sabe cuándo se volverá a la normalidad, incluso el concepto dejará de tener una definición clara. Pero cuando haya pasado esta etapa, todo el mundo (incluido el marketing) podrá identificar claramente aquellos segmentos de la sociedad que no estuvieron representados en el pasado.