Donald Trump y su Casa Blanca tienen una relación muy difícil con las marcas de tecnología. A principios de abril, las investigaciones de su administración afectaron gravemente a empresas como Huawei, a pesar de sus intentos de rebelión. También en su momento se acusó a Google de trabajar con China. Y a pesar de sus dictámenes, algunas empresas han ido en contra de sus deseos. Además, algunos errores han empañado los intentos de conciliación.

Pero el principal problema de la Casa Blanca de Trump es la supuesta discriminación hacia el discurso conservador. A finales de abril, cuando Twitter reportó sus resultados trimestrales, el presidente americano afirmó que la plataforma estaba “discriminando” contra las visiones republicanas. Y ya desde marzo quedó claro que esta curiosa visión no es única para la red de microblogging. El mandatario cree que todas las redes sociales tienen esta parcialidad política.

Ayer finalmente tomó acción contundente en contra de esta discriminación hacia los conservadores. De acuerdo con AP, la Casa Blanca lanzó un nuevo sitio para denunciar bias de parte de las compañías tecnológicas. El enlace copiado en el tweet no parece estar funcionar correctamente. Sin embargo, el formulario como tal parece estar activo e invita a la población a denunciar a redes sociales y casos donde se haya atentado contra su libertad de expresión.

Los temores de la Casa Blanca

Es evidente que la Casa Blanca de Trump está inspirándose en las estrategias de otros gobiernos. Aunque no bloqueó los servicios directamente, su iniciativa tiene un tono similar a la acción de Sri Lanka en Pascua. Entonces, la administración acusó a sitios como Facebook y YouTube de ser vehículos para propagar desinformación y odio. Y previo a la Christchurch Call, Nueva Zelanda consideró bloquearlos de forma permanente por las mismas razones.

Pero aún si el tono es similar, la intención de la Casa Blanca dista mucho de la que tienen Sri Lanka y Nueva Zelanda. Éstas últimas están reaccionando a eventos de extensa violencia en sus respectivos países. Pero la administración de Trump solo continúa impulsando su teoría que los sistemas de varias tecnológicas están “alteradas” para favorecer a sus oponentes políticos. Esta idea no es nueva y de hecho ya era un tema crucial en la agenda desde 2018.

Y es que la Casa Blanca, Trump y los conservadores tienen amplio material para impulsar sus teorías de la conspiración. A principios de mayo, Facebook bloqueó múltiples cuentas asociadas a personajes de derecha. En su momento, el presidente criticó también al movimiento de ser un ataque contra la ideología conservadora. Y en abril acusó a Twitter de eliminar seguidores, aún cuando el sitio explicó que es consecuencia de eliminar bots.

¿Problemas para las marcas?

Independientemente si los temores de la Casa Blanca son razonables o no con respecto a la libertad de expresión, su iniciativa de reportar censura puede herir a las redes sociales. Para empezar, es muy probable que quienes utilicen activamente esta herramienta sean las mismas personas que creen en la acusación de Trump. Es decir, la administración recolectará información que mayoritariamente “compruebe” censura contra los conservadores.

Por otro lado, la Casa Blanca tiene una posición muy clara sobre el problema. No es improbable que haya denuncias de censura hacia agentes liberales o visiones de izquierda. Sin embargo, como la administración de Trump compilará los resultados, es muy probable que estos incidentes sean omitidos. En el mejor de los casos, se minimizará su importancia como la visión de una minoría política y/o social en los Estados Unidos (EEUU).

A las redes sociales, la anterior conclusión podría resultarles particularmente negativa. Ya agentes como Mark Zuckerberg han señalado en anteriores ocasiones que tal vez es necesaria la participación de la Casa Blanca y otros gobiernos para regular sus actividades. Además, hay precedentes como el GDPR y la Copyright Directive en Europa que pueden servir al gobierno de Trump para justificar un control más estricto de las compañías tecnológicas.

Preocupantes posibilidades

A pesar del respaldo que pueda tener la iniciativa de la Casa Blanca, en el plano legislativo es poco probable que se llegue a una acción concreta contra las tecnológicas. Lo más probable es que el reporte de censura termine por crear una crisis de marca para las redes sociales y plataformas afectadas. Pero siendo que hasta 78 por ciento de los usuarios están cansados o son indiferentes a estos temas, el efecto podría no ser tan grande después de todo.

Por otro lado, la Casa Blanca sí tiene mucho que perder con su proyecto. Mashable apunta que la iniciativa tiene una política de privacidad muy deficiente. No solo se le permite al gobierno manipular cualquier contenido utilizado al subir la queja. Además, como lo recolecta una institución federal, de hecho podría pasar a ser parte del dominio público en algún punto.

Y al mismo tiempo, The Verge cree que la iniciativa de la Casa Blanca no es más que una herramienta para recolectar correos de votantes y ciudadanos. Éstos a su vez no solo podrían utilizarse para seguir desprestigiando a las redes sociales por su bias político. Además, en algún momento dado, se podrían utilizar para promover campañas políticas.

Las redes sociales bien podrían advertir de estos riesgos para contrarrestar la mala publicidad que la Casa Blanca está haciendo de sus servicios. Por supuesto, sería rebajarse a utilizar el mismo tipo de técnicas que está impulsando la administración de Trump. Pero incluso si las plataformas no emplean esta estrategia, el gobierno de EEUU está en la cuerda floja.

Solo se necesitaría que en efecto la Casa Blanca, o alguna organización política afín a los republicanos, corroborara con sus acciones los miedos de The Verge y Mashable. Tarde o temprano, la información saldría a la luz. Y si bien la encuesta de Trump parece tener la ventaja ahora, si llegaran a suceder estos eventos, quien saldría desprestigiada sería la oficina oval.