Falsas ofertas en el Buen Fin y la imagen de las marcas

La iniciativa del Buen Fin, con sus ofertas verdaderas, pero también con falsas promociones, nació en una época en la que nunca el consumidor había estado tan empoderado

Con la finalidad de fomentar el comercio y acelerar la economía desde 2011 se celebra el Buen Fin, un fin de semana en el que miles de establecimientos ofrecen ofertas presuntamente más atractivas que los precios que se manejan durante el resto del año.

Los principales actores en e-commerce durante el Buen Fin son Amazon, Best Buy, Walmart y Mercado Libre, sin embargo, establecimientos de toda índole aprovechan esta temporalidad para promocionar descuentos y facilidades de pago que supuestamente no ofrecen con regularidad.

Walmart por ejemplo, anunció precios especiales en su línea para bebés, cervezas, vinos y licores, cuidado personal y cosméticos; mientras que Amazon ofreció, en la edición 2018 del Buen Fin, descuentos directos y promociones de 3 x 2. Por su parte, Best Buy regresó a sus clientes 100 pesos en cupones por cada mil de compra y mercado libre anunció descuentos de hasta 60 por ciento.

De acuerdo a datos publicados por la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), las ventas realizadas durante el Buen Fin significaron una ganancia para el gobierno de 16 mil millones de pesos, mientras de ventas por más de 100 mil millones de pesos para las empresas.

Así, los productos que más compramos los mexicanos en Mercado Libre, por ejemplo, son smartphones, relojes, perfumes, llantas, alimento para mascotas, colchones, pantallas y videojuegos, de acuerdo con datos de la propia plataforma de comercio electrónico.

Sin embargo, el Buen Fin, que tras ocho años de implementarse ya se ha vuelto tradición entre comerciantes y consumidores, es una actividad que no está exenta de críticas y cuestionamientos por parte de los usuarios de redes sociales que se dieron a la tarea de comparar precios para verificar si las promociones prometidas del 16 al 19 de noviembre eran realmente convenientes o sólo una estrategia e manipulación en la que, lo único efectivo era la abrumadora campaña de mercadotecnia que armaron todas las marcas.

Para algunos consumidores, las promociones que muchos establecimientos minoristas, así como plataformas online ofrecieron durante la última edición del Buen Fin, no fueron más que una farsa, y no dudaron en denunciarlo así en sus redes sociales. Los inconformes señalaban que los precios que algunos retails manejaban eran incluso más altos durante el Buen Fin, pues presuntamente muchas tiendas subían sus precios para volverlos a bajar en el buen fin.

La iniciativa del Buen Fin, con sus ofertas verdaderas, pero también con falsas promociones, nació en una época en la que nunca el consumidor había estado tan empoderado, pues hoy tiene la capacidad de denunciar atropellos, intentos de engaño y fraude ante miles o millones de otros usuarios de redes sociales.

Y hacia esta situación tienen que voltear a ver las marcas a la hora de arriesgarse a lanzar una falsa oferta, pues antes de comprar en plataformas online, el consumidor actual suele invertir tiempo en realizar una buena investigación del producto en cuestión antes de adquirirlo.

De acuerdo a un informe de Pew Research Center’s internet, la mayoría de las compras online inician en el buscador de Google (quien lo hace así suele invertir más en sus compras que quien no investiga). En promedio —según el estudio—, el usuario utiliza en promedio diez fuentes antes de comprar, incluidas en: motores de búsqueda y redes sociales (62 por ciento), visitas directas a las webs de las marcas o la boca en boca de familiares y amigos (29 por ciento), plataformas comparadoras de precios (19 por ciento).

De esta manera como sugiere este y muchos otros estudios, la mayoría de compradores online se enterarán cuando algún usuario evidencie cuando una marca le esté tratando de ver la cara a sus compradores con promociones ficticias, con el peligro y las nefastas consecuencias que esto puede traer en su reputación y la confianza que hasta ahora haya conseguido.

Ya sea por ofertas deliberadamente falsas o por errores en la rotulación de los precios al público en retails (recordar el caso de una sucursal de Walmart que rotuló el precio de unas pantallas en 1.099 en lugar de 10,999 y tuvo que venderlas al precio marcado), las autoridades sí han puesto cartas en el asunto para defender al comprador.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Pofeco), anunció que logró recuperar tres millones 241 mil pesos tras detectas ofertas fraudulentas.

Ante la sobreexposición en redes sociales de casos en donde se pretende pisotear los derechos de los consumidores y el poder que hoy tiene el comprador, es prioritario para que las marcas conserven su buena reputación, que ellas recuerden uno de los valores que deberían regirlas invariablemente: el respeto a quienes deben su existencia, su bendita clientela.