Hay personas de gran influencia en el mundo no sólo porque son ricas o tienen un alto rango en algún gobierno, sino por el conocimiento y legado con el que han contribuido a la sociedad, uno de ellos indiscutiblemente es Bill Gates.

Y, es que más allá de si compartimos o no su forma de ver la vida o de hacer negocios, no se puede debatir que cuando opina sobre algún tema en particular -político, económico o social-, generalmente es atendido y tomado en serio.

El fundador de Microsoft es una de las personalidades que más ha externado su punto de vista respecto a cómo enfrentar y lo que ocurre con la pandemia del coronavirus COVID-19.

Esta semana , Bill Gates lo volvió a hacer, a través de una columna publicada en The Washington Post, expuso un plan de tres acciones que, desde su punto de vista, es lo que debería hacer el gobierno de Estados Unidos y los de todos los países del mundo, para poder mitigar al virus.

“Las elecciones que hagamos nosotros (se incluye) y nuestros líderes tendrán un enorme impacto en la rapidez con que los números de casos comienzan a bajar”, acotó.

3 acciones duras que opuestas a la mayoría de los gobiernos

Un enfoque nacional. Para el millonario y filántropo, Estados Unidos reaccionó tarde a la pandemia. Sin embargo, señala que no es demasiado tarde, pero para poder recuperar terreno se debe implementar una estrategia nacional que dirija un combate homogéneo, sin diferencias en las políticas: “Los líderes deben ser claros: el cierre de todo, significa el cierre en todas partes”. Argumentó que hay regiones o localidades que, pese a las recomendaciones de los expertos aún son muy laxas en cuanto a las medidas a implementar, lo que incrementa mucho el riesgo de que el virus cruce libremente, lo es “es una receta para el desastre”.

“Cualquier confusión sobre este punto solo extenderá el dolor económico, aumentará las probabilidades de que el virus regrese y cause más muertes”.

Se necesita intensificar el número de pruebas. De acuerdo con Bill Gates, esto es sumamente necesario por dos razones: poder identificar rápidamente a los voluntarios potenciales para ensayos clínicos y saber con confianza cuándo es el momento de volver a la normalidad. Así como para acelerar la innovación en estos procesos, puso como ejemplo el método de prueba del hisopo desarrollado por la Red de Evaluación de Coronavirus de Seattle, que permite a los pacientes tomar una muestra ellos mismos sin exponer a un trabajador de la salud. Aunque, acotó que es prioridad jerarquizar el orden de qué personas pueden o no ser objeto de una prueba clínica. Desde su punto de vista, primero debería ser las personas en roles esenciales, como los trabajadores de la salud, seguido de las personas con sintomáticas evidentes y que corren mayor riesgo de ser un caso grave, y después y las personas que probablemente hayan estado expuestas al virus o a un contagiado. Apunto que esta misma lógica debería aplicarse al uso de máscaras y ventiladores. Todo sería para disminuir el número de contagios, garantizar una fuerza de respuesta y, mitigar el número de muertes.

“(…) la demanda de pruebas probablemente excederá la oferta por algún tiempo, y en este momento, hay poca armonía o razón para saber quién obtiene las pocas disponibles”.

Un enfoque basado en datos para desarrollar tratamientos y una vacuna. Para el co-fundador de Microsoft, es crucial apoyar en todo lo que sea posible para que los científicos continúen con su trabajando. Como una de las medidas, subrayó que los líderes y gobernantes pueden ayudar al no alimentar rumores, presunciones de inmunidad o protección, y mucho menos las compras de pánico, tanto de productos de consumo, como de medicamentos.

“Realice ensayos rápidos con varios candidatos e informe al público cuando los resultados estén disponibles. Una vez que tengamos un tratamiento seguro y efectivo, tendremos que asegurarnos de que las primeras dosis lleguen a las personas que lo necesitan”.

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