¿Tienes un jefe tirano? Qué hacer al respecto

Un jefe tirano es una persona que utiliza el miedo y la culpa como el principal vehículo de motivación. En México y en el mundo es una figura muy común en el ámbito profesional. Hay clientes tiranos por igual, pero hoy nos dedicaremos a entender su rol como jefes y sus consecuencias en el valor de una empresa.

La raíz de un jefe tirano parte en muchas ocasiones de la educación a temprana edad, los ambientes que están basados en la culpa o el miedo de no cumplir una acción se perpetúan al ámbito profesional. Las acciones de un tirano tienen efectos nocivos en tu empresa, equipo y también en el valor de tu marca. El primer paso es reconocer si tus acciones te hacen un tirano frente a tu equipo y si estás en posición de hacer algo al respecto.

Los tiranos tienen ciertas características que los delatan entre las más importantes es la obsesión con el control. Un jefe tirano hará que toda la información pase por ellos, esto tiene un doble propósito, en primera instancia se busca poder vetar toda actividad del equipo. En segundo lugar se busca tener poder sobre la información y ser el único en el equipo que tiene todos los contactos, propuestas y estrategias. En este sentido es justo decir que los tiranos comienzan en muchas ocasiones a partir de una necesidad fundada dentro de la organización, es decir, problemas de calidad o un deseo por mejorar a la organización. Debemos recordar que los jefes tiránicos son creados por las organizaciones y probablemente son requeridos en especial en ambientes de baja productividad. Al respecto es necesario decir que en mi experiencia un jefe, director o gerente que  actúa de esta forma tiene un kilometraje limitado en términos de liderazgo. Es decir hay una frontera muy cercana de lo que puedes lograr que haga tu equipo si tus herramientas son la culpa, el chantaje y la amenaza.

El liderazgo basado en ejemplo, mentores o empatía da mejores resultados y es mucho más fácil de seguir. Mi primer jefe era una eminencia en el Diseño Gráfico y una persona verdaderamente creativa; sin embargo, tenía la pésima costumbre de pasar a cada escritorio a dar golpes con un regla “T”. Basta decir que te sacaba un tremendo susto, también lograba que la concentración se rompiera por completo. La tiranía se extendía a la prohibición de tener café en tu lugar, audífonos y un centenar más de tácticas de miedo. Aprendí mucho en ese trabajo pero estoy seguro que hubiera sacado más con un ambiente menos tóxico.

Otro factor que delata a los tiranos es la incongruencia de discurso. Es decir, se afirma buscar calidad máxima; sin embargo, rara vez se entrega. Es muy válido buscar la excelencia dentro de la empresa pero si de manera constante se comunica que nadie más puede hacer el trabajo bien, tienes un problema serio. De nuevo la cultura del miedo prevalece. Si tu equipo comienza a perder confianza en sus propias habilidades tendrás un problema a nivel organización. El riesgo más grande con la tiranía corporativa es que el cuestionamiento sube a nivel estructural, es decir, “no ganamos la venta por qué no somos suficientemente buenos” Es aterrador, el ciclo es muy difícil de romper.

Ahora bien, los tiranos tienen un lugar en la organización, son muy valiosos si están limitados a temas binarios, es decir, control de calidad en un proceso. Un tirano es muy efectivo si lo que se desea en crear un proceso con sólo dos opciones: aceptado o rechazado. También es cierto que si bien el proceso está bajo control en ese supuesto seguramente también terminará por desgastar en la organización.

Los tiranos son resultado de estructuras de mayor jerarquía que las dotan de poder. La tiranía corporativa se da cuando una persona concentra demasiado poder en la organización y lo utiliza con el fin de acumular más. De nuevo el problema está en desenmascarar si estás actuando como un tirano, podrías fácilmente caer en complacencias y argumentar que lo haces por el bien de la organización. Lo más interesante es que — en mi experiencia — los tiranos son en potencia excelentes líderes. Con el coaching correcto, con el desarrollo de habilidades de empatía y paciencia es posible crear personas realmente poderosas en la organización. El obstáculo muchas veces es la rebeldía y el ego, también nuestras propias habilidades de dirección.

Es común encontrar tiranos en las organizaciones, es fácil identificar quien funciona de tal manera. Lo más importante es entender qué decisiones hemos tomado en el camino que han dado pie a estas sub estructuras y cómo mejor dotarlas de herramientas para que salgan adelante. En marketing vivimos una rotación brutal y no debemos remover personal con experiencia sin invertir tiempo en intentar corregir la situación. Hay muchas formas de resolver el problema, cambios de puesto, rotación de actividades y orientación vocacional son buenos caminos. En mi experiencia el sentido común es el mejor aliado.

Si te identificas con algo en este texto puede ser momento de cambiar la relación con el equipo.