Durante las últimas semanas, no ha sido difícil escuchar de muchas marcas y empresas que buscan sumarse a iniciativas que ayuden a la sociedad y al gobierno federal a combatir la crisis generada por el norte de coronavirus. Entre estas se encuentran firmas como Tv Azteca, Carso y Grupo México (GM).

De manera puntual tenemos que Grupo Carso de la mano de Fundación slim anunciaron una donación de mil millones de pesos ante la emergencia. Por su parte, Grupo México afirmó que entregaría uno de sis hospitales para que fuera operado por el ejercito para atender a las personas contagiadas, mientras que Grupo Salinas, en voz de su presidente, Ricardo Salinas Pliego emitió un mensaje que apoyó las medidas tomadas por el gobierno federal ante la contingencia.

Estas acciones en más de una ocasión, han sido reconocidas por el gobierno federal y otros organismos quienes han dicho que el sector empresarial en México está trabajando para colaborar ante la pandemia.

¿Y los empleados?

Lo cierto es que aunque estas acciones están sumando a los esfuerzos para superar el momento complejo que atraviesan la sociedad mexicana, también es una realidad que diversas denuncias en redes sociales apuntan a que estas grandes firmas olvidaron trabajar esta buena voluntad desde uno de los pilares vitales para cualquier negocio: los empleados.

En días recientes diversos usuarios desde redes sociales han denunciado la falta de medidas y controles adecuados al interior de las estructuras laborales de estas empresas, mismas que no han dejado de operar al 100 por ciento y que se suman a las criticas emitidas hacia otras firmas, tales como Alsea.

Algunos casos evidencian la situación. En revista a Reporte Índigo, una empleada de Sección Amarilla, marca que pertenece a Grupo Carso indicó que, hasta la semana pasada, la única medida tomada ante en COVID-19 en su puesto de trabajo fue la distribución de gel antibacterial, al tiempo que puntualizó que a pesar de que son muchos los colaboradores que siguen trabajando no se toma en cuanta la indicación de “sana distancia” en la operación.

“En un principio no se tomó ninguna medida, posteriormente se entregó un gel antibacterial por piso y cuando entramos en fase dos solo entregaron una botella de gel por empleado”, afirmó la empleada que se mantuvo en anonimato al medio citado.

En la misma línea, el medio publica el testimonio de un trabajador de Grupo México, el cual indicó que aunque la firma siguió las recomendaciones de “tomar la temperatura de los empleados y aplicar gel antibacterial, dentro de la mina no se cumplen estas medidas”.

Por último, desde redes sociales, diversos usuarios criticaron las medidas tomadas por Salinas Pliego, quienes denuncian que Grupo Salinas funciona con normalidad cuando menos en lo que se refiere a los trabajadores de limpieza sin importar que muchos de ellos superan los 60 años, condición que los identifica en el grupo vulnerable.

¿Percepción o realidad? No importa

Si bien no existe forma de comprobar con todos los criterios estas denuncias, lo cierto es que para las marcas involucradas se trata de un problema que no puede tomarse a la ligera.

De manera constante y masa en momentos de crisis, las personas esperan que sus marcas sean un factor de cambio y de mejoría a su entorno, en donde uno de los primeros espacios a evaluar es la manera en la que tratan a sus empleados y las garantías que les entregan en todos los sentidos.

Recordemos que De acuerdo con el Trust Barometer 2019 de Edelman el 75 por ciento de las personas a nivel mundial confía en “mi empleador”, más que en las ONG, medios de comunicación y gobierno.  La expectativa de los empleados de que los empleadores potenciales se unan a ellos para tomar medidas en asuntos sociales (67 por ciento) es casi tan alta como sus expectativas de empoderamiento personal (74 por ciento) y de oportunidades de trabajo (80 por ciento).

De hecho, el 76 por ciento de los empleados a nivel mundial concuerdan en que deben ser los directores generales de las grandes empresas quienes tomen la iniciativa para el cambio social, en lugar de esperar a que lo imponga el gobierno.

Aclarar estas acusaciones y más aún tomar medidas reactivas en caso de confirmarse las mismas es fundamental para estas marcas, por un lado, para mejorar la percepción que hasta ahora el consumidor ha construido con este tipo de testimonios, y por otro para resguardar a su activo más valioso: sus empleados.

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