El poder de la palabra “ayuda” convoca a las personas capturadas en las redes sociales

Ahora con las redes sociales tan saturadas de basura: memes, citas de famosos que igual ni escribieron o dijeron, cadenas de oración y solicitudes de adopción de perritos abandonados, como no sea un producto o servicio que vendan y noticias, eso es lo que encontrarás, o tal vez, la emocionante reseña del desayuno de una amiga tuya con su tía que vino de San Antonio, en algún Sanborns.

Tal vez me dirías que las redes son para eso, para comentar y cotorrear, sin embargo esto no significa que sólo puedan servir para ello. “Cambia tu forma de ver las cosas y cambiarán las cosas que ves”, Wayne W. Dyer. Red Social, en la interpretación de la palabra social está la opción.

La intención de estas líneas no es otra que invitarte a reflexionar sobre la gran oportunidad que te brindan estos “medios” sociales para comunicarte con miles de personas y aprovecharla en beneficio de otros, generar contenido de valor humano, hacer marketing social o tal vez debería decir, humanitario: Ver cómo puedes mejorar la vida de los demás, sin que eso represente una ganancia o negocio para ti.

Evidentemente lo anterior supone un ejercicio de desapego, de servicio a los demás, una tarea que se antoja complicada porque tal vez pueda alejar a las personas de su zona de confort. Sin embargo, y esto es lo verdaderamente importante, es posible hacerlo. Muy posible darle un uso social en este sentido a las redes, ¿no crees? Es un asunto de actitud, de buena voluntad, de comprender que no estamos solos en este mundo y que todos necesitamos de todos. ¿Suena ingenuo? Posiblemente sí, sin embargo, repito, es posible.

¿Por qué no pensar en ayudar, publicando contenido de valor social? Por ejemplo, decirles a otros dónde conseguir esto o lo otro más barato, ofrecer un trabajo que realmente sea viable de ocupar, ofrecerte para leerle un libro a una persona ciega, dar una hora de tu tiempo para acompañar a algún enfermo, una de tus mañanas para ayudarle a alguien a pintar su departamento o hacerle las compras a una persona de la tercera edad, darle a un conocido un tip para que pueda vender mejor, un contacto para que consiga un cliente más y sin esperar una comisión… Opciones hay miles. Te puedo ayudar a… Te ofrezco mi tiempo para… Te ayudo a encontrar…

Si además lo haces utilizando las palabras correctas para que quienes reciban la ayuda se sientan bien, respaldados y no siendo sujetos de una dádiva, el mensaje puede cobrar mucha fuerza, incluso pueden unirse más personas. Esto sería como si ayudaras a cruzar la calle a una persona con capacidades diferentes, a una de la tercera edad o incluso a un niño, tu recompensa estará en la satisfacción que sentirás, sólo ahí. Tal vez mañana alguien te ayude a ti, lo relevante será la ayuda que prestes. Te agradecería mucho que me compartas qué piensas al respecto, puedes escribir en Facebook.

Gracias por leer. Hasta el próximo miércoles.