El futuro del empleo llegó y es escaso

Una de las maravillas entre todas las creaciones del hombre que destaca por su complejidad es indiscutiblemente la “empresa”. La empresa tiene un ciclo, como un “ser viviente” nace, se reproduce, sobrevive y muere.

Es interesante conocer cuál ha sido el proceso histórico de la empresa para entender el futuro que se está gestando en la organización de las empresas y prever la consecuente participación e intervención de las futuras generaciones de jóvenes en la administración de las mismas, lo cual representa su posibilidad de empleo.

“Desde el principio de los tiempos, las civilizaciones han quedado estructuradas en gran parte, alrededor del concepto del trabajo. Desde el hombre cazador-recolector de Paleolítico y el agricultor sedentario del Neolítico, hasta el artesano del medievo y el trabajador de cadena de producción de nuestros tiempos, el trabajo ha sido una parte esencial e integral de nuestra existencia cotidiana” (Jeremy Rifkin, Fin del Trabajo, Paidós, 1a. ed., 1996).

Carlos Vargas-Columna-12042016

Trabajo vs. empleo

El escenario de oportunidades laborales para los ejecutivos en el mundo actual, incluidos los mexicanos, está marcado por una alarmante contracción del empleo.

Se puede culpar a múltiples hechos, pero la realidad es que se está modificando el mundo del empleo, por lo que el ejecutivo en México debe saber que para conseguir empleo o reorientar su trabajo es necesario cambiar de paradigmas.

Hay un principio básico a considerar:
“Puede no haber o escasear el empleo, lo que siempre debe existir es nuestra capacidad para trabajar”.

Trabajo,
 un nuevo enfoque
Independientemente de la dimensión o dimensiones por las que trabajen las personas, la realidad de la relación empleado-empleador se está modificando a pasos agigantados. La generación de los ejecutivos que ahora tienen más de 35 años, se formó y educó en las universidades para ser empleados de grandes empresas, con un pensamiento de empleado. Este paradigma ya cambió, por razones generacionales, pero también por una modificación importante en el modelo de negocios de la empresa empleadora.

¿Hacia dónde va el trabajo?
El trabajo, y en específico el empleo seguirá coexistiendo en diversas modalidades, bajo nuevas y novedosas formas. Ya se anuncian cambios radicales en la forma de trabajar y de emplearse. Los huracanes de la globalización no sólo están expulsando el empleo de por vida, también aumentan la inseguridad del trabajador y precipitan en el caso de los empleados su rotación por diferentes empresas.

Y por supuesto no podemos escapar del impacto de la tecnología digital ya que como decíamos en colaboración en Merca2.0 en 2014 el futuro hoy es de empleo y/o trabajo disruptivo.

Los hoy empleados se convertirán en prestadores de servicios “freelance”. Y en tanto la tecnología siga avanzando, el empleo del área industrial seguirá disminuyendo para aumentar en el ramo de servicios. El empleo no sobrará, y aunque la desocupación ceda, el nuevo mundo del trabajo será tan competitivo que la calificación y la capacitación serán la única garantía de empleo.

Nuestros empleos sobrevivirán, pero no por mucho tiempo
Si tenemos un empleo hay que conservarlo, pero aquí lo que tratamos de transmitir es la necesidad de romper con ese paradigma, cambiar la visión de forma profunda, mentalizarnos y actuar para reconstruir nuestras vidas alrededor de un mundo con muy pocas oportunidades de empleos. Lo invitamos a abandonar el grupo de actitudes, expectativas, suposiciones, visualizaciones y valores que acompañan a un sistema de trabajo basado en el empleo.

El paradigma a cambiar es dejar la idea de que “debo ser y actuar como empleado” y comenzar a actuar como socio de negocios.