El FMI confirma que la deuda de Argentina es impagable (¿y ahora?)

El FMI, el mayor prestamista de Argentina, luego de revisar las cuentas reconoció que la deuda externa "no es sostenible" y le pidió comprensión a los acreedores privados.

  • El FMI cambió su postura previa y reconoció que la deuda externa de Argentina es una bomba de tiempo

  • En un comunicado, el organismo dijo que llega al 90% del PBI y calificó la situación como “no sostenible”

  • La reestructuración de la deuda, que asciende a más de US$ 150 mil millones, es vital para que el país salga de la crisis

Desde que asumió el 10 de diciembre de 2019, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, dice que la deuda externa que se multiplicó durante la crisis económica en los años en que gobernó Mauricio Macri es insostenible.

Los pagos son tan elevados y el plazo tan corto que no hay manera de poder afrontarlos, menos aún cuando el país está inmerso en una recesión que acumula años.

Basta decir que el peso cayó a un tercio de su valor respecto del dólar en 25 meses y que el desempleo (+11%) y la pobreza (+40%) avanzan. Todo en un contexto de parálisis industrial (sólo trabaja el 55% de la capacidad instalada) y de magra venta en los comercios (20 meses de caída).

crisis en argentina
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“Para pagar tenemos que poder crecer y para poder crecer se deben flexibilizar los pagos”, dijo el ministro de Economía Martín Guzmán en los primeros días de su gestión y mientras negociaba con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Guzmán busca una quita de parte de la deuda y un periodo de gracia de dos o tres años.

El FMI, cuando la crisis se desató en 2018, acordó con el gobierno de Macri, que llegó al poder a partir de una alianza de derecha, un préstamo por US$ 57 mil millones (de los que se han desembolsado US$ 44 mil millones). Se trató del mayor crédito del organismo internacional de su historia. Incluso superior al que le hizo a Grecia.

Los críticos del anterior gobierno dicen que no se trató de un préstamo para salvar al país, sino para ayudar a a la campaña para que Macri a fuera reelecto. Algo que no ocurrió, ya que cayó ante Fernández por 8 puntos porcentuales en la votación de octubre de 2019.

La novedad que surge ahora es que el propio FMI, que en julio de 2019 dijo que la deuda se podía pagar, dice que “no es sostenible”.

En un comunicado con base en el análisis que la misión técnica que realizó en Buenos Aires, el organismo apuntó: “El personal del FMI notó que la capacidad de enfrentar el nivel y el servicio de la deuda pública de Argentina se deterioró significativamente en comparación con el último análisis de sostenibilidad de la deuda”.

Para el equipo que visitó el país a partir de entonces se han “materializado” una serie de riesgos relacionados a la volatilidad del tipo de cambio, a la imposibilidad de refinanciar sus compromisos y a la necesidad de buscar financiamiento externo, todas “variables que por lo general son predictores de crisis en economías emergentes”, sostienen.

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Por ello, el Fondo “ahora evalúa que la deuda de Argentina no es sostenible” y pidió a los acreedores privados que acepten una quita “apreciable”.

La visión del FMI es que “el superávit primario que se necesitaría para reducir la deuda pública”, así como las condiciones que puedan evitar un ‘default’ y recuperar el crecimiento, no son “económicamente ni políticamente factibles”.

Según se entiende del comunicado, el FMI apoya el plan de Fernández, porque dice que “las autoridades argentinas están actuando para resolver la difícil situación económica y social que enfrenta el país”. “Han implementado un conjunto de medidas para atacar la problemática de la pobreza y estabilizar la economía, a la vez que buscan garantizar una resolución sostenible y ordenada de su situación de deuda”.

Fernández estuvo a comienzos de febrero en Europa buscando apoyo de las grandes potencias. Allí, recibió el respaldo de Francia, Italia y España, a la vez que la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, dijo que el FMI “debería aceptar una quita” dado que, según explicó, “el dinero pedido por el anterior gobierno fue utilizado para permitir una fuga de capitales, algo que los estatutos del Fondo prohíben.

La reestructuración de la deuda es clave para que Argentina puede comenzar a delinear un plan económico sustentable. Sin eso resuelto, la crisis perdurará.

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