El fantasma de que los demócratas retrasen el T-MEC

Hay quienes empiezan a perfilar una crisis debido al retraso de la aprobación del nuevo Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en el Congreso estadounidense.

La probabilidad es baja, pero muchos medios lo sobre dimensionan.

Si bien el T-MEC ya está firmado por los tres presidentes, aún falta la aprobación de los Congresos de cada país; aunque el VoBo más importante es el de Estados Unidos, en dónde ahora los republicanos han perdido la mayoría.

De hecho, el cierre del gobierno estadounidense que se vive actualmente, que ya es el más largo de la historia y sin expectativa de que resuelva, es parte del dominio demócrata del Congreso y de la necedad del presidente Donald Trump.

El T-MEC es un acuerdo de vida o muerte para la economía mexicana, los datos son contundentes.

De acuerdo con cifras del Departamento de Comercio de Estados Unidos:

  • El comercio exterior de México con Estados Unidos tiene un valor equivalente al 45 por ciento de nuestro PIB.
  • El 80 por ciento de nuestras exportaciones son al vecino país del norte.
  • El 90 por ciento de las exportaciones mexicanas son de manufacturas, una gran parte de automóviles.

Apenas el martes de esta semana, el diario Financial Times (FT) publicó una nota señalando que los demócratas apuntan a un debate prolongado para la aprobación del T-MEC.

Según el diario, la Casa Blanca y los demócratas del Congreso se dirigen a un enfrentamiento por la ratificación del acuerdo T-MEC, lo que plantearía la posibilidad de un enfrentamiento prolongado y la posibilidad de nuevas negociaciones con Canadá y México.

Las principales preocupaciones de los demócratas son las normas laborales, ambientales y la permanencia de los aranceles al acero.

Sin esas modificaciones, dice el FT, los demócratas están advirtiendo que el “nuevo Nafta”, podría dejar de ganar los votos suficientes para lograr la aprobación en el Congreso.

Aunque he de confesar que este panorama tan catastrófico me parece poco viable.

Hace un mes, tuve la oportunidad de preguntarle a Jesús Seade (negociador del T-MEC representando al gobierno de Andrés Manuel López Obrador), sobre la posibilidad de este escenario y me contestó que iba a pasar lo mismo que en 1993; en ese entonces, la postura de México fue negarse a que se abriera el acuerdo pre pactado, pero finalmente todo fluyó.

Seade ha sido profesor de la Universidad de Warwick, director del Centro de Estudios Económicos del Colmex y embajador de México ante el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés), también fue negociador en jefe en la Ronda de Uruguay y fue subdirector general de este mismo. Es el mexicano que ha tenido los puestos más altos en estas organizaciones.

En su carrera también destacó como asesor del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Actualmente es subsecretario para América del Norte y ha insistido en que México tenga una postura más dura con Estados Unidos en lo referente al nuevo tratado comercial.

Para Seade, el riesgo para el T-MEC es moderado.

Otro inconveniente es que el abrir nuevamente a discusión el tratado afecta de manera importante a algunas zonas económicas estadounidenses: 

  • México es el segundo vendedor de manufacturas a Estados Unidos, detrás de China.
  • Las exportaciones de manufacturas de México tienen el 40 por ciento de contenido de Estados Unidos, frente al 25 de las canadienses y al 4 de las chinas.
  • Texas, Nuevo México y Arizona tienen en México al 40 por ciento sus compras de exportación.
  • Iowa, California, Kansas, Missouri, Nebraska, Michigan y Dakota del Sur tienen en México al comprador de entre 20 y 40 por ciento de sus exportaciones.

El escenario de abrir nuevamente las negociaciones del T-MEC es poco probable, lo que sí, es que detonaría una crisis; Aunque podríamos decir que la moneda está en el aire, hay que esperar a que caiga sin tanta especulación.

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