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¿Donald Trump para 2024?

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Luego de la toma del Capitolio por parte de simpatizantes de Donald Trump, ocurrida el pasado 6 de enero en Washington, y de la negativa del vicepresidente Mike Pence de invocar la vigésimo quinta enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, los demócratas se preparan para un nuevo juicio político.

¿Pero podrán con esto, inhabilitar a Trump políticamente y evitar así que contienda nuevamente a la presidencia en 2024?

UN NUEVO JUICIO POLÍTICO A DÍAS DE LA TOMA DE PROTESTA DE JOE BIDEN.

Los actos acaecidos la semana pasada en Washington, para muchos, han demostrado el poder y al mismo tiempo el peligro que representa la retórica del presidente de los Estados Unidos; cuando luego de un mítin en las inmediaciones de la Casa Blanca, el primer mandatario instó a los asistentes a desplazarse al Capitolio y “demostrarles a los republicanos débiles, la clase de orgullo y valor que se requiere para retomar el control” del país.

El discurso de Donald Trump ha sido el argumento de los demócratas para impulsar un juicio político. Esta semana, se espera que la Cámara Baja introduzca la iniciativa, así lo dio a conocer el legislador Ted Lieu en su cuenta de Twitter. De acuerdo al demócrata, representante de California, quien habría participado en la redacción de los cargos, los artículos habrían sido apoyados por 195 legisladores el sábado por la tarde, pero aún así, ningún miembro del Partido Republicano los ha firmado.

La líder de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, ha amenazado con el juicio político, a menos que el presidente decida renunciar de inmediato, sin embargo, Donald Trump no ha dado ninguna muestra de la voluntad de ello, es posible que piense, una vez más, que el juicio político será nada más un precedente en la historia, donde ningún presidente de nuestro vecino del norte, ha sido enjuiciado en dos ocasiones; pero quizá el mandatario tenga la certeza de que es muy poco probable que proceda, o en caso de que asi sea, es muy poco probable que lo pierda, tal y como pensaba en el juicio de 2017 sobre la injerencia rusa.

VIGESIMO QUINTA ENMIENDA DE LA CONSTITUCIÓN O JUICIO POLÍTICO: ¿PODRÍAN INHABILITAR A DONALD TRUMP?

Hace algunos días, Chuck Schumer, el líder de la minoría en el Senado y Nancy Pelosi la líder de la Cámara Baja; pedían al vicepresidente Mike Pence invocar la vigésimo quinta enmienda constitucional. En caso de que un presidente no pudiese cumplir sus funciones, el vicepresidente y la mayoría de los miembros del gabinete, tendrían que hacer llegar una comunicación, por escrito, a los líderes de la cámara alta y baja, donde manifiestan la imposibilidad del primer mandatario de llevar a cabo las funciones que demanda el cargo.

La enmienda contempla el derecho a réplica del presidente en funciones, donde el mandatario puede manifestar, de la misma manera, que sí se encuentra capacitado para desempeñar el cargo. La enmienda no contempla la inhabilitación política del presidente en funciones, para ocupar un cargo de elección popular en el futuro.

La vigésimo quinta enmienda constitucional podría ser el último recurso de los demócratas, dado que no cuentan con el apoyo de la mayoría del gabinete, ni del vicepresidente. Por lo cual, el juicio político es inminente. Los cargos serían “incitación  a la insurrección” ; algunos juristas sugieren que los cargos no son los adecuados y probablemente no vayan a proceder tal y como están planteados, dado que la primera enmienda constitucional protege la libertad de expresión, recurso que ha sido utilizado por Donald Trump en reiteradas oportunidades y además le ha permitido ganar algunas de las demandas presentadas en su contra; tal podría ser el caso, por ejemplo, de “Clifford vs Trump”. 

Por su parte, Alan Dershowitz, abogado particular de Trump, advierte que los demócratas intentan castigar un discurso que está amparado por la Constitución. 

Algunos juristas sugieren que el argumento que esgrimen los demócratas podría estar equivocado, el argumento que procedería sería el de “Conspiración Sediciosa” por ataque al Capitolio. Esta figura contempla el tomar por la fuerza cualquier propiedad del Estado, de los Estados Unidos de América, que es exactamente lo que ocurrió el pasado 6 de enero. Además, quienes atacaron al Capitolio, lo hicieron para evitar que el Congreso desempeñara sus funciones y certificara los resultados de la elección del 3 de noviembre, cometiendo así una “Conspiración Sediciosa”, es decir, conspirar, por la fuerza, para evitar y/ o retrasar la ejecución de cualquier ley de Los Estados Unidos. Algunos podrían ser considerados como parte de una “Conspiración Sediciosa”, aún desconociendo parte de los detalles del crimen y a los miembros de la conspiración”.

Imputarle a Trump cargos de “Conspiración Sediciosa” eliminaría los argumentos de la primera enmienda constitucional, en caso de que se presentara suficiente evidencia al Senado de que Trump, hizo más que dar un discurso, por ejemplo, promovió la reunión o el mítin y llegó a decirle a los asistentes que fueran al Capitolio y que fueran salvajes. El apoyo bipartidista se lograría únicamente en una situación como la planteada anteriormente..

En caso de que procediera el juicio politico, este pasaría al Senado y tendría que ser aprobado por las dos terceras partes, y dada la situación actual, es muy difícil que el Senado, aún de mayoría Republicana, y que falló en el pasado a favor de Trump, vaya a proceder con un fallo en su contra. 

Si el juicio político trasciende al actual Congreso, y los artículos son enviados por la Cámara Baja al Senado a los 100 días de gobierno de Joe Biden, cómo algunos sugieren; también es poco probable que los demócratas, quienes tendrían mayoría simple, logren los 17 votos republicanos que se necesitan para lograr las dos terceras partes en el Senado, para que proceda el juicio político. En caso de alcanzar los 17 votos republicanos, sí sería probable que posteriormente inhabilitaran  políticamente a Donald Trump, evitando así que se presente a las elecciones de 2024, dado que se necesita mayoría simple para, luego de un juicio político, proceder a la inhabilitación del imputado, para desempeñar cargos oficiales o de elección popular.

EL FIN DEL BIPARTIDISMO: ¿TRUMP PARA 2024?

Trump capitalizó un descontento y profundizó las divisiones sociales de un país multicultural, creó un movimiento sin precendentes, que cuenta con una base acérrima de más del 65% de los electores republicanos, para muestra los resultados de las últimas encuestas de aprobación presidencial publicadas en Five Thirty Eight, donde la aprobación presidencial descendió en un 3 % luego de los episodios ocurridos en Washington. La toma del Capitolio no representó una caída contundente en la aprobación presidencial y eso es un indicador preocupante, que muestra la fe ciega de sus más fieles seguidores.

Miembros de su partido aún son reservados al momento de emitir opiniones y criticar las acciones o discurso incendiario del mandatario, dado que saben que asumir una postura en contra del empresario, podría tener un costo político importante en los años por venir.

Trump ha capitalizado las emociones de 74 millones de Estadounidenses que creen en un solo lema:-“ Hacer a America Grande de Nuevo”, estadounidenses que consideran que el gran fracaso de su país radica en políticas migratorias laxas y en la debilidad de sus gobernantes. De estos 74 millones, el 65% siempre votará por Trump o por quien él indique, rayando en el fanatismo de alguien que considera que su visión es la única verdad que existe en el mundo.

“Divide et impera”, máxima atribuida al emperador romano Julio César, continúa dando resultados. En un país divido y altamente polarizado el discurso incendiario da muy buenos resultados.

En los años por venir, podríamos ver a un Donald Trump pidiéndole a sus seguidores que abonen para el pago de las deudas millonarias que enfrenta el Grupo, iniciando su propio canal de televisión y fortaleciendo al Trumpismo, a niveles que garanticen el éxito de un nuevo partido político, derivando en el fin del bipartidismo en los Estados Unidos.

Con una base fuerte de más del 65% de los votantes republicanos, una red social propia, un canal de televisión, el discurso de fraude electoral ( al que nuevamente hizo énfasis en el breve vídeo donde se comprometía a una transición ordenada), y el deterioro inminente de la economía, dada la crisis sanitaria; Trump podría capitalizar el descontento de una población que confió en la alternancia de poderes y en un cambio, con la llegada de los demócratas, pero que finalmente se verá desilusionada ante la falta de resultados de la administración Biden, sin saber que 4 años no son suficientes, para paliar una crisis de la magnitud que hoy conocemos.

Su discurso en 2023, será el de aquel que cree resurgir como el ave fénix, diciendo que si no le hubiesen robado las elecciones en 2020, la economía de Estados Unidos sería otra. Es difícil no pensar que los estadounidenses caigan inevitablemente presos del encanto y le garanticen a Trump una segunda victoria en las urnas y el retorno a la Casa Blanca en 2024.

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