¡Cuidado con lo que comes! Tu alimentación afecta tu desempeño laboral

¿Te ha pasado que al regresar de la hora de comida necesitas un muy buen tiempo de recuperación para volver a sentir energía para trabajar? ¿Cuántas veces has sentido que no puedes seguir trabajando y que lo único que quisieras es irte a dormir? O ¿Cuántas veces has comido sentado frente a tu computadora con prisas y sin ni siquiera valorar ese tiempo y ser consciente de lo que estás comiendo?

Hemos dejado de darle importancia al tiempo y la calidad de la comida que consumimos durante nuestra jornada laboral. Hacemos reportes, atendemos llamadas, contestamos algunos correos mientras aprovechamos para comer, así mismo elegimos cualquier tipo de alimento sin importar el efecto y las consecuencias.

Tu cuerpo no solo necesita buena alimentación, sino que agradece el que hagas una pausa para comer de forma tranquila, armoniosa y consciente.

Veamos ahora, algunas recomendaciones para empezar a actuar positivamente ante el hambre, la comida y las reacciones de nuestro cuerpo en pro de un mejor desempeño laboral:

  1. ¿Qué tipo de hambre tienes?: Procura reconocer las señales que manda tu cuerpo en relación al hambre, sobre todo cuando estás en la oficina. Muchas veces comemos porque estamos estresados, porque estamos aburridos, porque olimos algún alimento que detonó nuestro apetito, o simplemente porque nuestro cuerpo físicamente así lo está requiriendo. Reconocer si estamos comiendo por algún detonador emocional es fundamental, sobre todo para evitar caer en un hábito que a la larga pueda ser perjudicial. Quizá suene un tanto extremo, pero llevar un listado de lo que comes al día y relacionarlo con los momentos o situaciones que te llevaron a comer puede ser muy revelador y podrías tomar cartas en el asunto. Si tiendes a comer por ansiedad y estrés, sería conveniente empezar a cambiar ciertos pensamientos, hábitos y creencias, o al menos elegir alimentos que sean saludables y de buena calidad.
  2. Mantente bien hidratado durante el día: En ocasiones sentimos hambre pero realmente lo que nuestro cuerpo tiene es sed. Suele pasar, que entre tanto ajetreo del día a día, olvidamos tomar agua. Procura tomar mucho agua durante el día, no solo tu cuerpo te lo agradeceré sino también tu mente. Ten en tu lugar de trabajo una botella con agua preferentemente simple. Las bebidas azucaradas y carbonatadas no suplirán tu necesidad de hidratación al 100 por ciento sino que por el contrario te harán más daño que bien. En ocasiones la fatiga, el cansancio, el hambre y el estancamiento mental puede ser una consecuencia de no estar bien hidratado.
  3. ¿Qué emociones y sentimientos tienes después de comer?: Intenta ser muy consciente de lo que sucede con tu mente y tu cuerpo una vez que terminas de comer. ¿Te sientes continuamente cansado después de comer? ¿Te sientes sobre satisfecho? ¿Te duele el estómago o la cabeza? ¿Te cuesta subir escaleras, caminar o incluso pensar? ¿Te gustaría sentir energía y vitalidad? Prueba durante una semana elegir alimentos a la hora de la comida que te produzcan un bienestar físico duradero. Prueba con ensaladas, verduras, frutas, nueces, arroz integral, quinoa y proteínas saludables y no grasosas. Presta mucha atención a lo que sucede con este cambio, verás como es inmediato el bienestar que comienzas a sentir. Erróneamente mucha gente cree que una comida copiosa les va a dar energía y fuerza para continuar el día, pero eso no es así. El tiempo que le llevará al cuerpo asimilar y digerir alimentos calóricos y ricos en grasas es mucho mayor y por ende te costará más tiempo reincorporarte a tus actividades.
  4. Comer rápido: El poco movimiento físico que tenemos en nuestro día laboral y el sedentarismo influyen en que nuestro cuerpo gane unos kilitos de más. Pero si bien es cierto, comer rápido puede también ser un factor para ganar peso. Comer rápido no es nada saludable, de hecho por ahí dicen que se debe masticar al menos 15 veces cada bocado. Intenta hacer el esfuerzo de disfrutar de tu comida de forma serena. Aprovecha para platicar con otras personas del trabajo para compartir, reírte, y desconectarte un poco haciendo una pausa a tu día laboral. Disfruta de ese espacio para comer tranquilamente y como lo mereces. Si traes comida de casa intenta no comer directamente del refractario, ya que no medirás la cantidad de comida, además que suele ser un tanto deprimente hacerlo así. Llevar contigo unos platos adicionales, unos bonitos cubiertos e incluso una servilleta de tela puede ser una buena opción para motivarte a comer mejor. ¡Inténtalo!
  5. Saltarte la comida: Lo hemos oído mil veces pero sí, el desayuno es muy importante para iniciar tu jornada laboral con el pie derecho. Si no consumimos alimentos saludables a primera hora de la mañana, estaremos a medio día buscando cualquier cosa que pueda saciar el hambre y desafortunadamente las opciones en las oficinas no son siempre las más saludables. Hoy en día están muy de moda los licuados y smoothies como una buena opción de alimento por la mañana, ya que combinan diferentes tipos leche (de arroz, o almendra, o coco) con fruta y semillas (almendras, nueces, etc.) Saltarnos el desayuno o cualquier comida no es nada recomendable. Así como no lo es creer que por saltarte una comida puedes hacer la siguiente comida en cantidades mayores. La cantidad, de tiempo y calidad de tu comida es crucial para estar en forma, sentirte bien y ser altamente productivo en tu trabajo.

Moliere decía: “Hay que comer para vivir, no vivir para comer” yo digo que un cuerpo sano y bien alimentado es reflejo de una mente en paz, en equilibrio, en compromiso, en armonía hoy y siempre con la vida.