Por: Héctor Fernández, CEO de Young and Rubicam México

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Cuando alguien, que no trabaja en el medio, te pregunta a qué te dedicas y dices que haces publicidad, casi siempre cree que eres director, productor o incluso cliente. No entiende la labor de una agencia, ni su producto creativo. Pero todos, incluso mi padre, entienden qué es Cannes Lions y qué es un León.

Mi padre entiende su valor y lo difícil que es conseguirlo. Sabe que una idea es buena porque le gusta, se identifica y aunque no sabe lo que es “viral”, sabe que todo el mundo ha visto esa idea.

Es en esta semana, en Cannes Lions, que las celebramos. Cada mes de junio, los artesanos de la creatividad presentamos nuestro mejor trabajo de los últimos doce meses y lo ponemos en manos de nuestros pares, quienes otorgan preseas a los más destacados.

El número de medallas es cada vez mayor. Todavía recuerdo hace poco menos de 10 años que la red en la que trabajaba, fue nombrada Network of the Year, con 21 impresionantes Leones de Cannes. En 2016, Y&R fue tercera con 99.

¿Cómo es eso posible? ¿Se multiplicaron por cinco las ideas que podían ganar? En realidad, no. Todas esas 99 preseas y las otras 500, incluyendo 26 Grand Prix, salen de casi 44 mil inscripciones, pero representan un número limitado de ideas.

La tecnología ha diversificado los canales y propiciado la comunicación uno a uno, sí. Pero como esos canales se mezclan en la vida real y las categorías del festival no pueden  clasificarlas con tantísima precisión como cuando se premiaba Film, Press y Outdoor, las fronteras de las plataformas de una idea se borran.

Es por eso que ideas como la del McWhopper de Y&R Nueva Zelanda pueden llevarse decenas de Leones y dos Grand Prix. Porque las buenas historias siguen siendo lo más importante, desde las cavernas de Altamira, hasta el Palais des Festivals. Solo que hoy trascienden las plataformas.

¿Estoy diciendo que la evolución de los canales, del shopper, el shopper digital, del contenido, la tecnología, el mobile, promo, el PR no importan? Por supuesto que nunca lo diría. Lo que quiero decir es que todos esos canales, son tan importantes como el mensaje que se pone en ellos. Las seguramente 46 mil inscripciones de este año, revelarán grandes ideas con calidad para ser premiadas en múltiples categorías que en la vida real, funcionaron en todas ellas.

Vivimos en el mejor tiempo de la historia para hacer publicidad. Y también en el más retador. Hoy, como nunca, tenemos las herramientas para comunicarnos mejor. Lo único que falta, es nuestra creatividad. Y si lo hacemos bien, el reconocimiento acabará siendo algo que sí entiende mi padre: un Cannes Lion.