¿Cuáles son los retos para “la nueva realidad” que enfrentan las salas de cine?

15 de junio es la fecha.

La espera ha terminado, o al menos eso parece, para que la pantalla grande se vuelva a encender. Los grandes consorcios se alistan para reabrir y ya han anunciado en gran medida las consideraciones de sana distancia que tomarán para proteger y salva guardar la salud de sus asistentes en las ciudades donde vaya siendo posible. ¿Cuáles son esos retos?

Aunque la experiencia cinematográfica per se es bastante individual cuando la película está siendo proyectada, la realidad es que en gran medida es un hecho social y que para llegar a ella hay mucha interacción; durante, puede depender de qué tan interesado se esté en el filme… o en la compañía. El primer reto desde luego está en brindar certeza de que se están siguiendo protocolos confiables. Cinépolis, por ejemplo, ha indicado que el uso de cubrebocas y/o caretas será obligatoria tanto para el personal como para los usuarios. De la misma manera, contarán con dispensadores de gel antibacterial en accesos a salas y dulcería, y reforzarán, a través de señalamientos, la sana distancia. La ocupación de las salas será del 50% o menos. Habrá una fila libre por cada ocupada y un espacio entre cada dos ocupados, pensando que la gran mayoría de la gente acude en pares. Entre funciones se limpiarán, desinfectarán y sanitizarán las salas. Espacios de gran concurrencia son la taquilla y la dulcería. Para la primera, se promoverá un mayor uso de la aplicación que ya representa un reto pues una saturación de usuarios podría resultar justamente en el efecto contrario. Las medidas de cuidado para alimentos no se han anunciado, ni tampoco si existirán políticas particulares o diferenciadas por tipo de sala. Por ejemplo, las salas Premium o VIP ya tienen un mayor espacio entre butacas. Cinemex aún no anuncia su protocolo, aunque se estima que será bastante parecido.

Ahora, la cuestión de fondo está en si las medidas anteriores darán suficiente tranquilidad a los usuarios o si optarán por continuar su consumo de cine a través de plataformas. Ahí la clave estará en los títulos que se estén proyectando. Ninguna cadena ha anunciado cuáles serán e incluso en sus sitios la sección de “Próximos estrenos” ha desaparecido o se encuentra vacía. Las posibilidades van del restreno de los títulos que se habían estrenado justo cuando inició la cuarenta, como “Veinteañera, divorciada y fantástica” o la biopic “I Still Believe”, pasando por otros que ya tenían un tiempo en cartelera como “Unidos” o “El hombre invisible”, a nuevos estrenos. Y es que para que la gente regrese a las salas tendrá que combinarse la confianza en el entorno, el deseo de salir (y “encerrarse” en otro espacio) y la urgencia o el deseo de ver la película en cuestión.

Es posible que esos primeros días sirvan para afinar los detalles, digamos que sean como el colocar la alfombra roja para que sea transitada días después. Hasta el momento el estreno de “Soul”, filme animado realizado por Pixar, está anunciado para el 19 de junio.  Es uno de los pocos títulos grandes que se conservaron en el verano. En julio llegarían, el 17, “Tenant”, de Christopher Nolan (“Inception”, “El caballero de la noche”) y el 24, la versión live-action de “Mulán”. Los tres aparecieron, entre otros, entre los más esperados, así que habrá que ver si ese deseo se conserva y si el llamado de la pantalla grande es tan fuerte para lograrlo. Quizás el arma secreta de las salas esté en la propia naturaleza del cine, en aquello de que el cine “se ve mejor en el cine” y en la posibilidad que llevar al espectador, con sus luces apagadas y la mirada fija ante una imagen grande en movimiento, a otros lugares, a otras emociones, a otras realidades.

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