Con textos “¡súper revolucionarios, los más innovadores!” no tendrás el éxito que esperas

Al hablar coloquialmente, tú y yo utilizamos superlativos como: “el mejor, el más revolucionario, súper innovador, es extraordinario”, sin embargo, al escribir para vender no es recomendable usarlos, son palabras imprecisas, poco claras.

Utilizar superlativos y galimatías al escribir provoca incredulidad y confusión. Las frases que son lugares comunes, gastadas y las muletillas, llevan al lector a dejar de leer pues son textos aburridos, y ya tan vistos, que apagan su curiosidad e interés.

Por ejemplo, si una persona entra a tu página web y lee “Todos nuestros excelentes vinos tienen calidad excepcional”. Lo primero que generarás son dudas y preguntas de tu visita: ¿Qué significa excelentes vinos, qué es calidad excepcional para ellos, qué tipo de vinos son, realmente son ‘Todos’? Tal vez si dijera algo como: “Nuestros vinos cuentan con la Certificación Internacional de Calidad, 2019, otorgada por la Asociación de Vinicultores Franceses” sería claro, creíble y contundente.

Si vas a decir que tu producto es el mejor, demuéstralo, ofrece datos que lo sustenten, si no lo puedes hacer, no lo digas, nadie lo va a creer y sonará arrogante. Seguramente tu competencia también lo dice.

Ofrece siempre tu beneficio final, tu oferta de valor, eso que te hace diferente y mejor a tu competencia y explica el porqué es mejor, la razón por la que puedes ofrecerlo y en qué le beneficia a tu cliente, cómo mejora su vida, cómo le resuelve su problema.

El poder de la palabra, tema sobre el que siempre escribo, es para utilizarlo a tu favor, no para abusar de él ya puede trabajar en tu contra si no lo usas adecuadamente.

No hagas uso de superlativos por mucho que ames a tu producto y quieras vender más. A continuación te demuestro que no son necesarios, ésta es una breve historia que escuché hace algunos años: El dueño de una tienda de violines puso un letrero en su fachada que decía: “Aquí se venden los mejores violines del mundo”, su vecino, que era su competencia, para no quedarse atrás escribió en su letrero un superlativo mayor: “Aquí se venden los mejores violines del universo”, entonces, llegó el tercer competidor, el vecino de la acera de enfrente, inteligente y creativo, escribió: “Aquí se venden los mejores violines de esta calle.”

Cuida a las palabras y ellas cuidarán de tu marca.

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Hasta el próximo miércoles.

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