¿Cómo podemos evitar ser receptores hipnotizados?

En la columna del pasado miércoles escribí sobre la muy desfavorable opinión que tienen los millennials de los anuncios que interrumpen lo que están viendo,
y por supuesto, sé que es algo que no nos gusta a la enorme mayoría del público.

Vi el pasado juego de Pumas con un amigo alemán y otro de California y se quedaron verdaderamente sorprendidos al ver la cantidad de anuncios durante la transmisión del juego.

“¿Por qué no respetan, por qué hacen eso, tienes derecho, aun cuando la televisión abierta es gratis, de ver el juego en paz,” me dijo uno de ellos y me aseguraron ambos que jamás habían visto algo así, al menos en su país. ¿Existirá otro caso similar?

Recuerdo que el actor Diego Luna que fue invitado a la cabina de transmisión
a un juego de la UNAM contra el América, no lo retuve textualmente, pero dijo algo así: Cómo es posible que pasen anuncios durante la transmisión del partido. Tal vez fue un comentario que no le gustó a la televisora, pero tiene toda la razón.

Sería interesante conocer la efectividad de esos anuncios o si su difusión sólo suma a la presencia de marca, lo cierto es que no conozco a una persona que no le moleste esto.

Por cierto, uno de los anuncios que más llamó mi atención, lo hizo porque
por mi profesión de publicista no oigo, más bien escucho los mensajes, fue
el de leche Lala, que patrocinó los goles del partido y después de cada uno,
el comentarista decía algo cercano a: (nombre del jugador) tomó su leche Lala con 70 por ciento de proteína y metió este ¡Golalazo! El reglamento de la Ley General de Salud en materia de publicidad, en su artículo 22 dice que la publicidad de alimentos, suplementos alimenticios y bebidas no alcohólicas, no deberá expresar o sugerir, a través de personajes reales o ficticios, que la ingestión de estos productos proporciona a las personas características o habilidades extraordinarias.

El tema de los anuncios en las transmisiones de los partidos puede verse desde distintas aristas, tomarse como falta de respeto al televidente, como nunca es suficiente cuando de ganar dinero se trata o simplemente porque piensan: Los que nos ven son receptores hipnotizados, sigamos llenando de anuncios las transmisiones y listo.”

¿No será suficiente que tengan publicidad alrededor de la cancha, a los lados de la portería, en las camisetas de los jugadores, en las de los árbitros, como para que encima achiquen la pantalla para meter un mensaje más o venga un patrocinio sobre una jugada interesante?

Como publicista comprendo muy bien la necesidad de los anunciantes, con lo que no comulgo es con enviar mensajes interfiriendo en la transmisión, aun cuando molesten al público, y tal vez no tengan esto último presente, porque no nos quejamos, no levantamos la voz para decir: ¡Basta, no te veo más!

Te dejo 3 recomendaciones:

1. Para no ser o dejar de ser un receptor hipnotizado, que es quien recibe de manera pasiva los mensajes, sin darse cuenta, sin analizarlos o reaccionar ante ellos, procura poner atención en lo que ves en los medios tradicionales y digitales, sé selectivo y crítico.

2. Elige las marcas que realmente te ofrezcan un beneficio que mejore tu vida sobre las que no te respetan y hacen caso omiso de tu gusto e interés.

3. Cuida lo que ven los niños, son el segmento de mercado más sensible a la publicidad. Hazles ver que sí y qué no, aún no cuentan con el conocimiento para discernir entre lo que les conviene o no, entre lo verdadero o lo falso.

Gracias por leer, hasta el próximo miércoles.