Basf tiene un muy buen plan para entrar al negocio de los autos eléctricos

Basf, Fortum y Norilsk Nickel firmaron un acuerdo para construir un centro de reciclaje de baterías que atenderá exclusivamente el mercado de autos eléctricos.

  • Se calcula que en 2030 se reciclarán más de 1,2 millones de toneladas de residuos de baterías de iones de litio en el mundo

  • Es un mercado enorme y muchas grandes compañías quieren ser parte

  • El gigante químico Basf firmó un acuerdo con Fortum Recycling & Waste y la empresa rusa Norilsk Nickel

La industria automotriz está en plena refundación sobre la base de tecnologías menos contaminantes. En ese escenario, los vehículos eléctricos son un pilar clave, pero que tienen un punto débil: las baterías.

Los acumuladores de energía son, sin duda, el talón de Aquiles de los e-cars y es por eso que buena parte de los recursos destinados a su desarrollo apuntan específicamente a optimizar sus procesos de fabricación.

Las baterías padecen de otro lado flaco que tiene relación con el final de su vida útil: se espera que el volumen de acumuladores que se desechará en el futuro será enorme y debemos estar preparados.

En este segmento de mercado es en el que fortalecerán su presencia tres grandes compañías: la multinacional química Basf es una, en este caso, en alianza con Fortum y Norilsk Nickel, según publica Financial Times.

Así es. La gigante alemana Basf, la compañía rusa Norilsk Nickel y la finlandesa Fortum Recycling & Waste firmaron un acuerdo para construir un centro de reciclaje de baterías en Finlandia con la idea de atender el mercado de automóviles eléctricos.

Las compañías planean usar los metales de las baterías recicladas para producir materiales para nuevos acumuladores. Además, lo harán usando fuentes de energía renovables en una fábrica que se instalará en Finlandia.

“Al reciclar metales valiosos de las baterías de iones de litio, reduciremos el impacto ambiental de los desechos de los automóviles eléctricos”, dijo Tero Hollander, jefe de desarrollo de negocios en Fortum. El comunicado de Basf.

No son las primeras en entrar fuertemente en este negocio: varias empresas en Europa se están preparando para procesar las baterías de los e-cars una vez que hayan llegado al final de su vida útil.

El horizonte es muy tentador. La consultora Circular Energy Storage calcula que en 2030 se reciclarán más de 1,2 millones de toneladas de residuos de baterías de iones de litio en todo el mundo.

La cantidad de materiales reciclados será equivalente a aproximadamente la mitad del mercado mundial actual de litio y una cuarta parte del mercado de cobalto.

Según Fortum, su tasa de recuperación de materiales en baterías de iones de litio pasó del 50 por ciento a más del 80 por ciento. También dijo que el uso de metales de baterías recicladas para producir nuevas ofrece una “reducción significativa de CO2” en la producción de vehículos eléctricos.

Basf compró el año pasado una empresa finlandesa (Crisolteq) experta en el procesamiento hidrometalúrgico con bajo contenido de CO2, sabiendo de su futura alianza con Fortum y Norilsk Nickel.

Ingresos de BASF entre 1999 a 2019 (en millones de euros). El periodo de gloria ya pasó y busca mejores horizontes. Statista.

Los autos eléctricos y las baterías

En la convención de 2018 sobre los avances en el retail del sector organizada por el Petroleum Equipment Institute (PEI) en Las Vegas, el sector petrolero habló del tema de las baterías.

Los números que se dieron a conocer en el encuentro dicen que si bien hay un avance en la cantidad de autos impulsados a electricidad, aún la penetración es baja.

Siempre según los petroleros (que tienen intereses creados), no es cierta la creencia de que los autos eléctricos no contaminan, y explicaron que en caso de que en el mundo hoy (en 2018) todos los coches fueran eléctricos, la contaminación por las baterías de litio en desuso subiría a niveles asombrosos, mayores a la contaminación que pueden generar los gases del combustible.

Es cierto que hay que tomar con cuidado estos datos, porque fueron vertidos en una serie de conferencias organizadas por una de las partes interesadas en que el petróleo siga siendo el impulsor clave del transporte.

Pero hay otros datos. Un estudio realizado por el Instituto Sueco de Investigaciones sobre el Medio Ambiente sobre si es real la disminución prometida de emisiones contaminantes, sostiene que construir una batería de coche Tesla contamina lo mismo que un vehículo de combustible tradicional durante ocho años.

Los investigadores se basaron en las estimaciones realizadas sobre cuánto CO2 se expulsa a la atmósfera para producir una batería. Según sus cálculos, para fabricar una batería de un coche Tesla es necesario producir 17,5 toneladas de dióxido de carbono. El estudio completo.

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