¿Alcanzará el #MeToo a los abusadores del marketing, la publicidad y las relaciones públicas en México?

Quienes nos movemos en el ámbito, sabemos que los pasillos están plagados de historias en las que los protagonistas son hombres que abusan de sus compañeras o colaboradoras a su cargo

La semana pasada usuarias de redes sociales iniciaron una nueva serie de denuncias que pusieron a temblar a los presuntos acosadores y agresores sexuales de los ámbitos de la literatura, el periodismo, el cine y la academia en México.

Los hashtags #MeTooEscritoresMexicanos, #MeTooCineMexicano, MeTooAcadémicosMexicanos y #MeTooPeriodistasMexicanos sirvieron para que decenas de mujeres se atrevieran a manifestarse en contra del acoso y la agresión por parte de algunos miembros de estos círculos intelectuales. Sorprende la cantidad de denuncias y la cantidad de nombres conocidos que comienzan a revelarse, así como la solidaridad y empatía que otras mujeres manifiestan a las víctimas.

Un mapeo realizado por Milenio, basado en carpetas de investigación abiertas por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ CDMX), revela que en 2018 las agresiones sexuales en contra de mujeres se incrementaron más de 30 por ciento en la Ciudad de México, en comparación con los dos años anteriores. Destacan las agresiones en lugares públicos como el Metro, sistema de transporte que registró cinco violaciones en 2018, según las cifras oficiales.

Dentro del #Metoo se acusa a muchos hombres de utilizar su poder y popularidad en estos ámbitos para abusar de mujeres que hoy levantan la voz para desenmascarar a sus agresores. Esta nueva versión del movimiento viral que surgió a finales del 2017 después de las acusaciones de abuso sexual contra el productor de cine Harvey Weinstein, está funcionando para que las mujeres mexicanas rompieran el silencio y denunciaran a escritores, académicos, periodistas, directores, productores y demás miembros de la oscura élite de agresores.

Sin embargo, la efectividad de esta iniciativa feminista no estaría completa, ni cumpliría con sus propósitos de equidad e inclusión, si dejáramos afuera a las denuncias hacia los hombres que han sido abusadores desde sus posiciones de poder en sectores como el marketing, la publicidad y las relaciones públicas. Sin un afán de exagerar, el número de abusadores en estos ambientes es igual de alarmante que en los otros que ya se han abordado.

Tristemente, el factor estético en las mujeres puede ser determinante para obtener mejores puestos laborales, mejores sueldos o simplemente ser elegidas, no por el talento que las mexicanas podamos demostrar, sino por la belleza que ostentemos dentro de los cánones tradicionales y patriarcales de siempre.

Cerdos Publicistas, un artículo de opinión publicado en marzo de 2017 por Catalina Ruiz-Navarro en el periódico El Espectador de Colombia, relata el caso de Oriana Castro, una publicista de Leo Burnett Colombia que fue víctima de algunos de sus compañeros de trabajo, encabezados por un renombrado publicista de aquel país, quienes la manoseaban sin su consentimiento, la intimidaban y perseguían obsesivamente.

El texto revela que el testimonio de la publicista dio paso a que surgieran otras 20 denuncias a miembros de esa agencia de publicidad en Colombia quienes, a decir de las denunciantes, veían en morbo las fotos de Facebook de sus compañeras y subordinadas mientras hacían comentarios inapropiados, las obligaban a desfilar con música de fondo entre varios hombres quienes les chiflaban y gritaban obscenidades. El caso de la publicista (como en la mayoría) terminó en que la dirección de Recursos Humanos nunca le creyó y decidió despedirla.

A juzgar por el testimonio que cito, la situación de abuso de poder en las agencias de Colombia no dista mucho de la realidad de las agencias mexicanas. Quienes nos movemos en el ámbito de la comunicación y la mercadotecnia, bien sabemos que los pasillos de las oficinas están plagados de historias que se propagan de boca en boca, en las que los protagonistas son hombres que abusan de sus compañeras o colaboradoras a su cargo.

Como toda burbuja que termina por reventar, la de los agresores en las agencias mexicanas estallará, no el hecho de seguir una tendencia, sino porque un ambiente machista que crea las condiciones para que se acose y abuse con facilidad es una realidad. Es cuestión de tiempo.

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