“Agencias” que no son agencias

@morawar

Una de las primeras recomendaciones que les doy a mis alumnos de primer semestre de la carrera de publicidad y de comunicación es que se fijen muy bien en lo que sucede a su alrededor. Que vean cómo se comporta la gente y que, en la medida de lo posible, escuchen todo lo que se dice en la calle, en los espacios públicos, restaurantes, cafeterías, etc., para que tengan un panorama más amplio de los que podrían ser sus futuros públicos a los que van a dirigir sus mensajes.

Una labor que les pido que continúen haciendo una vez que inician su vida laboral, para entender lo que hay detrás de las opiniones y descubrir insights que podrán aprovechar para aterrizar el contenido y la forma de sus mensajes.

A fin de cuentas, vivir y convivir no solo con el producto o servicio con el que deban trabajar para desarrollar su publicidad, sino pisando el terreno con la realidad, con la “gente de a pie”, viajar, preguntar, probar, leer, escuchar y absorber como una esponja todo lo que tenga que ver con el entorno.

Como a partir de esta recomendación que les hago me he vuelto muy metiche y chismoso, estoy ya muy acostumbrado a escuchar las expresiones de la gente que tengo a mi alrededor en los lugares que visito fuera de mi circulo inmediato que tiene que ver con mi familia y mi trabajo.

Uno de estos momentos de “chismosería” ( ¿Así se dirá? ) ocurrió precisamente el día de ayer.

Tres personas jóvenes se encontraban platicando. Uno de ellos le contaba a los demás acerca de su negocio. Para no hacerles la historia más larga, los comentarios principales fueron estos (Cito textual como lo escuché, no crean que yo habló así):

  • “¿Cuántos somos? Somos nada más 3. Pero “X” (omito decir nombres) no hace nada, así que la tenemos haciendo cosas de oficina, así como cotizaciones o cosas así”.
  • “No tenemos organigrama. Una consigue los clientes, otro diseña y ya”
  • “¿Ya “vistes” mi logotipo nuevo?… Sss, ¡no manches! Revisé en internet y no hay otro igual… Mira… No, no es un panalito de abejas, es como un cerebro así como para dar a entender que tiene que ver con “neuromarketin””.
  • “… Nos preguntan que si nada más hacemos lonas. Psss, ¿cómo crees? Les decimos que somos una agencia de publicidad y que con nosotros van a lograr “crecer su marca””.

Aquí ya fue donde de plano me alarmé. (Eso me pasa por metiche y por estar escuchando pláticas de otros).

¡Ya cualquiera que ponga su “negocito” de impresión de folletos o de lonas se está haciendo llamar “agencia de publicidad”!

¿Porqué demeritar la labor de las agencias de publicidad de esa manera? No es que subestime el trabajo de los que imprimen lonas o volantes, pero es claro, clarísimo, que nos son agencias de publicidad.

Debería de haber un control mucho más riguroso cuando van a registrar su negocio para que no le den un nombre que no les pertenece. La industria publicitaria, las agencias, los que trabajan en el medio, los profesionales en la publicidad, deben defender su labor profesional.

Todos los que hacen publicidad (de verdad) en México no son improvisados y les ha costado mucho trabajo hacer sus empresas, del tamaño que sea, agencias reales, pequeñas o grandes, de servicios completos o especializadas, con personas preparadas en la materia, que han hecho sus estudios en publicidad, comunicación, mercadotecnia y otras carreras relacionadas y que sus años y su esfuerzo económico y de tiempo les ha costado.

No es gratuito que la publicidad en México se esté notando. Tan solo una muestra son los premios de los últimos años en Cannes (en 2012, 18 Leones; en 2013, 14 Leones; en 2014 otros 24 y en 2015 27 Leones más, siendo el segundo país más ganador de la región).

Tampoco es así de fácil que veamos cada vez más jóvenes exitosos y creativos que forman sus propias agencias y otros tantos se sumen a las plantillas de agencias muy importantes a nivel nacional e internacional.

Si queremos dar a conocer que se está haciendo buena publicidad en México y convencer a los clientes que es una inversión que contribuye a la rentabilidad de sus empresas, primero hay que defender la labor que hacen las agencias y defender su nombre.

Las Agencias de Publicidad tienen que proteger el lugar que les pertenece y no permitir que cualquiera diga que es “agencia” o que “hace publicidad” si no lo hace. Estos negocios provocan que se “abarate” la profesión y al profesional de la disciplina.

Y eso si les digo y se los compruebo. Tengo el orgullo de decir que muchos de mis exalumnos son grandes profesionales en la materia por méritos propios y les costó mucho trabajo llegar a dónde están ahora trabajando, así que, como dijera Scarlett O’Hara, ¡¡¡“A Dios pongo por testigo…” que, por mi parte, defenderé el lugar que se merecen, porque ellos SI SON PUBLICISTAS.

Y seguiré siendo metiche. Ni modo.

SUSCRÍBETE AL CONTENIDO PREMIUM POR TAN SÓLO $299