¿Afectan las emociones a los consumidores?

Las emociones en forma estricta, se definen como un estado de preparación física y mental que involucra fuerza direccional, apreciación evaluativa y un objetivo tendencia conductual, pero en forma práctica, podríamos decir, que son el motor que mueve a los seres humanos y por tanto a la sociedad.

Las emociones alteran la forma en que las personas perciben el entorno y afectan el comportamiento y por ende definitivamente influyen en las experiencias de compra.

El rol que las emociones juegan en el consumo es crear y administrar experiencias de marcas exitosas que conducen a clientes leales. Las emociones son un medio para cautivar el apego del consumidor a las marcas, impulsado por la experiencia de consumo y para integrar proactivamente las marcas en sus vidas y proyectos de identidad.

Por lo tanto, partiendo del contexto de las emociones, el branding emocional se anticipa como una estrategia de branding única e inimitable que une los corazones. Los clientes y consumidores se definen a través de las marcas que utilizan.

El objetivo es lograr que esas emociones hagan que “nos enamoremos” de lo que compramos y de la experiencia de compra… Cuantas veces no hemos comprado algo por la “emoción” que sentimos por el hecho de adquirir algo y por el impacto emocional que puede tener en nuestras vidas, sin considerar en lo absoluto el impacto racional….

Por lo tanto, podemos definir que el branding emocional se refiere a la práctica de construir marcas que apelan directamente al estado emocional, necesidades y aspiración de un consumidor. Este tipo de branding es exitoso cuando se desencadena una respuesta emocional en el consumidor, es decir, el deseo hacia el producto ofrecido. Este tipo de branding también funcionan cuando se logra que el consumidor tenga un enorme deseo o una fuerte fijación a un sentimiento de amor o de unión hacia la marca.

Es por esto que actualmente las marcas no sólo deben “satisfacer” necesidades de la mejor manera con los “mejores satisfactores”, sino lograr que los consumidores amen los productos que adquieren gracias a las emociones que les provocan o lo que significa para ellos.