El poder que tiene un logotipo es indudable. En cualquier arista, este elemento de identificación de marca resulta fundamental en el proceso de construcción de identidad de marca y esta premisa va más allá de cualquier producto o firma comercial. Así lo demuestra el caso de Adal Ramones y la posible demanda que interpondrá contra la conductora peruana, Magaly Medina por supuestamente copiar el logo de uno de sus late nights.

Así lo anunció el también productor mexicano mediante su cuenta de Twitter en donde publicó un mensaje en el que indicó que su equipo de abogados ya trabaja para preparar “lo referente a la demanda judicial contra quien resulte responsable”. A este mensaje siguió un video en el que Ramones afirma que “se verán las caras” ante el posible plagio.

En su defensa, Magaly Medina ha dicho que “en la televisión no hay nada nuevo. Yo no sabía que el señor Adal Ramones era dueño mundial de los logotipos que incluyen una marquesina. Tendría que demandar a todo Broadway y más”. Desde su cuenta de Twitter ha contestado a algunos mensajes de Twitter con este argumento.

¿Copia o referencia?

Aunque el caso podría parecer un tema banal, lo cierto es que lo que está en juego es algo más que un conjunto de colores y formas.

Hubspot indica que 37 por ciento de mercadólogos aprueban el implemento visual como forma de mejorar sus negocios, toda vez que, de acuerdo con diversos estudios, el 80 por ciento de lo que procesamos en la primera visualización es la información que transmite a través de la imagen y el color.

De esta manera, el logo de cualquier marca es uno de los principales activos de negocio.

Lo que está por verse es si en realidad estamos frente a una copia o los logos en cuestión están dentro de una situación de referencia en términos de diseño.

Dentro de este quehacer, es común escuchar que uno u otro diseño toman como referencia una obra o gráfico ya existente. La inspiración para crear cosas nuevas, en la mayoría de las ocasiones, llega de algo que ya existe y que, por lo general a marcado tendencia.

No obstante, la línea entre inspiración y plagio es muy delgada, y la respuesta para definir cuándo es un plagio y cuando no, sólo está en las leyes así como en la proteica de sus autores por proteger sus activos visuales.

Un ejemplo claro fue lo sucedido con el logo ganador que ahora representa al Gobierno de la Ciudad de México. Este emblema fue acusado de plagio por un grupo de rock y aunque muchas personas afirmaron que era plagio, el Instituto Nacional del Derecho de Autor señaló que no hay controversia en relación a los diseños en función a la norma vigente.