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Abundancia y carencia alimenticia, una oportunidad para la mercadotecnia social

A quienes nos apasiona la mercadotecnia y día con día nos enfrentamos a métricas, datos duros, que debemos de evaluar para poder analizar ventas, rentabilidad, productividad y tomar decisiones adecuadas para nuestra industria; nos hemos enfrentado muchas veces a problemas sociales y quizá no los hemos analizado a profundidad y son definitivamente situaciones que afectan nuestro entorno y a nuestra sociedad.

A quienes nos apasiona la mercadotecnia y día con día nos enfrentamos a métricas, datos duros, que debemos de evaluar para poder analizar ventas, rentabilidad, productividad y tomar decisiones adecuadas para nuestra industria; nos hemos enfrentado muchas veces a problemas sociales y quizá no los hemos analizado a profundidad y son definitivamente situaciones que afectan nuestro entorno y a nuestra sociedad.

Como mexicana y además profesional de la industria de la mercadotecnia me he dado a la tarea de involucrarme más en temas de mercadotecnia social y he encontrado que hay mucho por hacer.

Por ejemplo, la cantidad de comida en buen estado que se desperdicia en el mundo. Investigando, hay datos que muestran claramente esta situación, así las cosas:

El 30 por ciento de toda la comida que producimos a nivel mundial nunca se consume, mientras 870 millones de personas tenían hambre en 2012; es decir ocho de cada diez.

Producimos más comida que en ninguna otra época, 2 billones de toneladas de maíz, arroz y trigo sólo en 2010.

De acuerdo con información de la organización de Waste and Resources Action Programme (WRAP), solo en Inglaterra, la comida desechada en los hogares en el 2012 era suficiente para llenar nueve veces el estadio de Wembley en Londres (cuya capacidad es de 90 mil personas) y esos desperdicios producen anualmente 17 millones de toneladas de CO2.

Esto me lleva a pensar que algo estamos haciendo mal y debemos analizar qué podemos hacer para lograr que ésta problemática cambie en beneficio de aquellos que sufren hambre en nuestro mundo y más aún de nuestro México querido.

Un caso de éxito es el de Adam Smith, un chef inglés de 29 años, que fundó The Real Junk Food Project (El verdadero proyecto de comida chatarra).

El proyecto se trata de un café que alimenta a sus clientes con la comida que desechan los supermercados, las tiendas independientes y los bancos de comida.
Es importante aclarar que la comida está en perfectas condiciones y ningún cliente del café se ha enfermado. Adam y dos estudiantes más se unieron y crearon el primer café que funciona bajo la modalidad de Pay as you feel (PAYF). Concepto que promueve lo siguiente: “paga lo que sientas, valoramos las donaciones en dinero, tiempo y habilidades”, así la frase que incluyen en el menú del café.

Otro caso de éxito para combatir esta problemática es el del cantante Jon Bon Jovi con su restaurante solidario  Soul Kitchen que se encuentra en New Jersey el cual tiene un concepto similar al de Adam Smith y sus compañeros, los clientes tienen dos formas de pagar su consumo:

  • Pagar la cantidad que ellos puedan.
  • Aportar servicio a la comunidad equivalente al monto de la factura.

El problema es mundial, comienza con los productores de comida, continúa en la cadena de suministro y distribución de alimentos; y en muchas ocasiones termina en nuestras propias casas.

Esta realidad, se ejemplifica claramente en el siguiente video de SaveTheFood.com donde nos hace conscientes del grave problema del desperdicio de alimentos.

También, datos presentados en la exposición temporal en el museo Bullock Texas History en Austin, Texas, nos deben hacer reflexionar:

Cada persona desperdicia al año, en los Estados Unidos, 188 kilogramos de comida proveniente de sus hogares.

¿Cómo contribuiría a reducir esta situación un plan de mercadotecnia en empresas de la industria de consumo de alimentos? Donde las métricas de éxito fueran:

  • Disminuir el desperdicio de comida en nuestro país.
  • Contribuir a la alimentación de la gente más necesitada creando canales de redistribución de alimentos en buen estado para alimentar a personas en situación de extrema pobreza.

Existen a nivel mundial algunas iniciativas, programas de responsabilidad social, pero desafortunadamente no crecen exponencialmente, fundaciones que principalmente reciben donativos o comedores sin fines de lucro que alimentan a niños, pero son iniciativas aisladas.

En México podemos crear estrategias de mercadotecnia creativas que combatan esta problemática alimentaria y generen beneficios tanto a la gente que no tiene que comer, así como a nuestro propio país.

¿Qué piensas? ¿Qué estrategias se te ocurren?

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