De acuerdo con investigaciones de la casa encuestadora Nielsen y a un análisis del periodista Alonso Martínez, en este año el 48.3% de los hispanos, afirma, ¨que el sueño americano se está desvaneciendo.¨ Lo anterior presupone una crisis de fe que cada día se profundiza más.¨
Lo que sucede es producto de una combinación de factores económicos, sociales e institucionales que van desde el aumento en el costo de vida, el estancamiento de los salarios y la inseguridad financiera que han hecho que la prosperidad personal sea cada vez más difícil de lograr. Sin duda las nuevas políticas de la administración Trump han desincentivado estas migraciones ante el temor de la deportación y la consecuencia fundamental que redunda en la separación familiar.
¿Cuáles han sido los motivadores del American Dream?
El sueño hispano que busca en territorio americano una mejor vida, ha estado enfocado en la mejora del empleo, que aunque se sabe que es duro, es sinónimo de éxito. Se valoraba la seguridad laboral más que la calidad de vida. Era claro que el migrante iba a trabajar decididamente reconociendo que la jornada sería intensa, pero no importaba, —pues la meta era superarse.—
Otra de las aspiraciones establecidas era que sus hijos estudiaran y fueran alguien en la vida. Comprar una casa, un auto y enviar dinero a sus casas, constituía la base del American Dream.
Dicho en un párrafo… hace algunos años se pensaba que regresar al país de origen sin cumplir los objetivos comentados, era sinónimo de fracaso pues el futuro estaba en los Estados Unidos de América, aunque significara perder vínculos culturales.
Los datos son contundentes. El 21.9% afirma que el sueño ha muerto, el 10.6 % comenta que sigue vivo y el 41% comparte que el sueño sigue vivo pero no es lo que era.
El segmento poblacional más entusiasta son los jóvenes latinos que mantienen la esperanza de que al emigrar tendrán mejor vida en comparación con los mayores que afirman que la ilusión ya no existe. Así el panorama.
México tiene ante sí, la oportunidad de revolucionar su economía y los incentivos para que los jóvenes tengan mayores oportunidades en el país. El reto es grande sobre todo cuando se mantiene desde las altas cúpulas gubernamentales un discurso polarizante y acciones que impiden que el sector privado invierta con confianza.
Las claves para incentivar la economía y retener talento joven pasan por la generación de empleos de calidad y la incentivación para las PYMES y las startups con estímulos fiscales y disminuyendo los trámites burocráticos.
Otro de los factores relevantes es alinear los programas universitarios y técnicos a las demandas reales de la industria, sobre todo la tecnológica y la logística. Fortalecer la educación dual, es decir, aprender en la escuela y practicar en la empresa, es una parte medular.
Hemos visto en los últimos años que en México se tolera la informalidad en el trabajo dado que esta práctica irregular no se combate con esquemas de seguridad social accesibles.
Finalmente, si un joven en nuestro país siente que puede progresar sin cruzar la frontera, el incentivo para migrar disminuye.
Nos encontraremos más adelante.
Federico Torres López