El año pasado, el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE), con base en horas trabajadas, reportó una disminución de 0.8 por ciento respecto al mismo trimestre de 2017 en México.

Este aspecto esencial para las compañías y el desarrollo de un país, se puede impulsar a partir de estrategias de los especialistas, pero también desde el propio trabajador, a la par de que su salud presente una mejoría.

La herramienta fundamental de todos los profesionales es el cerebro, este órgano además de estar programado para realizar funciones vitales, procesa en automático actividades cotidianas tan sencillas como levantarse e ir a la oficina.

Pero una vez que estás en el trabajo, no todos los profesionales actúan igual, para algunos es mucho más sencillo realizar las actividades que se les piden e incluso proponer nuevas formas de hacerlas, innovar, ser creativos.

Otros, en cambio, observan sin entender por qué sus colegas pueden hacer más y además soltando ideas como si fuera algo tan sencillo; la clave está nuevamente en el cerebro.

Si este órgano no se trabaja, entonces realizará las actividades vitales y cotidianas y ya, pero está en cada profesional cultivar la creatividad.

Sin embargo, algunos además de no trabajar en ello, suman maneras o costumbres que lo dañan y por tanto, que les impide ser los mejores en su trabajo.

Esto es tan común y afecta a tantas personas que incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) enlistó las siete maneras en las que se daña el cerebro y que incluso son mortales.

No desayunar

Si eres de los que se levanta y corre a la oficina sin desayunar con tal de ser puntual en la hora de llegada, estás cometiendo un grave error porque no ayudas al cerebro a un correcto funcionamiento; además, científicos del Imperial College de Londres (Reino Unido), han demostrado que debido a eso se generan antojos de alimentos grasos y con gran cantidad de calorías, pues la corteza orbitofrontal se vuelve más activa cuando el estómago está vacío, lo que provoca un efecto negativo en el cuerpo humano.

Consumo elevado de azúcar

El cerebro consume 5.6 miligramos de glucosa por cada 100 gramos de tejido cerebral por minuto, de acuerdo con la Academia Española de Nutrición y Dietética, pero cuando la cantidad en sangre es demasiada se produce hiperglucemia. Los bajos o altos niveles pueden causar enfermedades como la diabetes, que de acuerdo con la Universidad de Pennsylvania, causa en las personas con diabetes tipo 2 aguda menos tejido cerebral que una persona sana.

Fumar

Este hábito se ha relacionado con adelgazamiento de la corteza del cerebro y por tanto con el envejecimiento y la reducción de la inteligencia, así que probablemente no respondas correctamente en tus labores de oficina. Además de que salir a fumar obviamente afecta en tu productividad por perder el tiempo en salir a fumar.

No hacer ejercicio

La revista Neurobiology of Aging reveló que hacer ejercicio por lo menos tres días a la semana mantiene el cerebro bien estructurado, no hacerlo, lo contrario.

Estrés y violencia

El estrés cambia la estructura del cerebro y su programación, afectando a las capacidades cognitivas, como la memoria a largo plazo.

No dormir adecuadamente

El Centro Hospitalario Quirón de Madrid confirmó que dormir mal influye negativamente en la concentración y en la atención de los empleados, lo que le impide desarrollar sus labores al cien por ciento.

Beber alcohol en exceso

La Universidad de Bath impactó al revelar que la resaca puede tener consecuencias fuertes en cualidades necesarias en el trabajo como la concentración y la memoria. El efecto del exceso del alcohol afecta al cerebro durante la borrachera, pero también después haciendo que el empleado ponga menos atención, tenga menor habilidad en su memoria y menos habilidades psicomotrices como velocidad y coordinación.