Ante la cantidad de marcas que compiten en el mercado, construir una imagen fuerte resulta prioritario para mantener relevancia. Ser conocido y reconocido por el consumidor ahora es más complejo que nunca y la única manera de lograrlo es mediante una estrategia sólida de branding.

De acuerdo con IE Business School, es posible afirmar que el 80 por ciento del valor de una empresa se relaciona con sus medios intangibles tales como la marca corporativa, relación que deja en claro el valor del branding alrededor de cualquier marca.

Esto tiene que ver con el rol que el reconocimiento e identificación de marca juegan en proceso de compra. Desde Quantcats, por ejemplo, indican que al inicio del proceso de compra el consumidor analiza en promedio 9 marcas que puede satisfacer su necesidad. Después de diversos procesos de filtración -incluso algunos que suceden de manera inconsciente-, el rango se reduce de 3 a 5; no obstante en realidad sólo son consideradas con seriedad dos marcas al momento de decidir una compra. En otras palabras aunque el consumidor es consciente que existen 9 marcas capaces de cumplir con sus exigencias, sólo dos serán las que se tomen en cuenta en su decisión de compra final.

Construir marcas sólidas y con la fuerza necesaria para competir en el mercado demanda la optimizaron de muchos aspectos en donde cumplir la promesa de producto así como la coherencia entre el mensaje y propuesta de la marca son fundamentales.

No obstante, existen algunas marcas que sin cumplir de manera explicita estos términos logran ser referente para el consumidor.

Hablamos de aquellas marcas que sólo existen en el mundo de la imaginación y el entretenimiento pero que han logrado crear un referente entre los consumidores, mismas que demuestran que el poder de una buena estrategia de branding.

A continuación compartimos seis ejemplos de marcas que aunque amamos no existen:

 

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