2001. El pasado de Ready Player One

En "Ready Player One" , aparte de asombrarnos a varias generaciones por las gratas referencias de la cultura Pop con la que hemos vivido desde niños, también hay un excelente uso del product placement.

Hace 50 años el mundo entero se maravilló de lo que se estrenaba ese día.

“2001: Odisea del Espacio” se mostraba por primera vez a los ojos atónitos de los asistentes a las salas de cine de Estados Unidos. Primero por la sorpresa de ver una película de ciencia ficción que no se había presentado de tal manera, tanto en su narrativa en imágenes, como por la complicación de su historia, que no era común. Había que entenderla en su marco filosófico y en la hermosura de su fotografía y sus efectos especiales.

Stanley Kubrick nos dejó hace 50 años un producto cinematográfico digno de analizar por sus múltiples símbolos que aparecen en el filme al tiempo que disfrutamos “El Danubio Azul” y “Así habló Zaratustra”.

Una obra maestra. Ya lo dijo George Lucas:”Para mí 2001 es como mirar una puesta de sol”.

Fue en 1968 una película visionaria, que ya hablaba de la inteligencia artificial y de su relación con el ser humano. Creador y víctima de su propia creación.

Tal como Steven Spielberg, después de 50 años de esta obra de Kubrick, nos muestra en “Ready Player One” otro punto de vista de la tecnología hecha por el humano, originalmente a su servicio, y que acaba conviviendo con él, tanto como víctima como usuario al mismo tiempo. No cabe duda que Kubrick fue referencia e inspiración de Spielberg. Una gran muestra de ello es la presencia de “El Resplandor” como parte de la historia de “Ready Player One”.

Otra película de Spielberg en donde nos demuestra que seguirá siendo un visionario y que puede entretener a su público todavía tal como lo hizo con un tiburón hambriento que asolaba las playas de Amityville o con un extraterrestre con el que todos nos encariñamos.

Y ¿cómo relacionar a estos dos personajes del cine, aparte de sus coincidencias en ser grandes directores y trabajar excelentemente a la ciencia ficción en sus películas?

Pues que en sus películas antes mencionadas hay una gran presencia de product placement. Pero bien hecho, de forma fina y “orgánica”, no como en algunas telenovelas mexicanas que nos muestran las marcas de forma tan pornográfica que más allá de generar una buena voluntad hacia ellas preferimos voltear hacia otro lado.

Así es. Ya hace 50 años en “2001: Odisea del Espacio” pudimos ver marcas como IBM, Honeywell, cocinas Whirlpool, Macy’s, Dupont, Hilton, Bellsouth, Aeroflot, American Express, General Motors, plumas Parker, Nikon, Kodak o los relojes Hamilton.

Se dice que, como en aquella época no había, tal cual, el marketing cinematográfico, esta es la primera vez que se usa el product placement para ese fin. Por ahí habrá seguro alguien que nos desmienta.

En el futuro, Kubrick nos mostraba que íbamos a seguir conviviendo con marcas, tal como lo hacemos ahora.
¿Y Spielberg? En “Ready Player One” , aparte de asombrarnos a varias generaciones por las gratas referencias de la cultura Pop con la que hemos vivido desde niños, también hay un excelente uso del product placement, aunque a una velocidad vertiginosa que nos obliga a ver la película dos o más veces (bueno, yo lo haré). Se muestran marcas, entre el alud de imágenes y personajes, como: (aparte de los nombres de los videojuegos, que ya les dan una buena presencia como productos) Hello Kitty, Atari, Sega, Pizza Hut, Microsoft o Sharp. Y de hecho, cada uno de los personajes que se ven de forma incidental en la película son una marca en sí mismos.

Dos obras, una hace 50 años y una actual, que nos demuestran que al arte no está peleado con el entretenimiento y la publicidad. Pero una publicidad bien hecha, como todo lo hecho por Kubrick y Spielberg.

“For a bunch of hairless apes, we’ve actually managed to invent some pretty incredible things.” Ernest Cline, Ready Player One.