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Camila Gonzalez

10 servicios que nos urgen para contrarrestar la vida digital

Y pues sí, la arremetida tecnológica y digital ha dado tal vuelco a nuestras vidas que el mercado empieza a reaccionar con nuevos servicios y ofertas que evidencian y surgen para suplir necesidades más profundas, sí, esos baches que la humanidad va a pagar muy caro mañana. Eso de haber convertido parte de nosotros en robots de las pantallitas nos está saliendo bien costoso en términos del alma.

Y pues sí, la arremetida tecnológica y digital ha dado tal vuelco a nuestras vidas que el mercado empieza a reaccionar con nuevos servicios y ofertas que evidencian y surgen para suplir necesidades más profundas, sí, esos baches que la humanidad va a pagar muy caro mañana. Eso de haber convertido parte de nosotros en robots de las pantallitas nos está saliendo bien costoso en términos del alma.

Se me ocurre que uno de esos nuevos servicios es el que apareció hace pocos días en las noticias: en Japón las mujeres ya pueden alquilar hombres guapos para llorar. Sí, como lo leen, se alquilan hombros de hombres para acompañarnos y motivarnos a llorar sin culpas y así desahogar nuestras penas y estreses. Nada mal. Creo que si viviera en Japón yo sería cliente VIP, porque además el servicio incluye que estos señores nos sequen las lágrimas dulcemente con un pañuelo y, si fuese necesario, nos digan cosas para aliviar la pesadez del llanto.

Deben estar felices las japonesas con este novedoso negocio para alquilar por 60 dólares la hora, a los Ikemeso: ikemen significa guapo y mesomes llorar ¿Cómo no se le había ocurrido a nadie antes? ¿Cómo nosotras habíamos podido llorar tanto y a nuestras anchas sin un guapo al lado? ¿Cómo hemos logrado llorar con éxito junto a feos? Yo digo que en México y nuestros países latinoamericanos sería un éxito esta empresa, sobre todo porque nuestros hombres son poco tolerantes a nuestro llanto, incluso hay estudios que aseguran que el llanto femenino genera impotencia sexual en ellos. Eso no nos conviene, señoras, por eso es mejor optar por no llorarles enfrente.

Así las cosas, me resulta fascinante que surjan nuevas compañías como ésta para mitigar los rasguños digitales que recibimos a niveles que no podemos calcular. De ahí que hice un ejercicio de imaginación y se me ocurre proponer a los nuevos emprendedores 10 servicios que urgen a esta sociedad conectada y estúpidamente solitaria…

1. Se venden miradas a los ojos. Sería un banco de miradas auténticas (esta palabra destaca el valor competitivo del producto) que se pueden comprar mientras los otros nos hablan a la vez que teclean sin parar en su teléfono, casi siempre cosas que no son nada urgentes.

2. Abrazos de los queridos. Como ya había comentado, existe la venta de abrazos de extraños para dormir acompañados. Sí, hoy es posible rentar el abrazo de un desconocido para dormir con él en cucharita (en Colombia: en sillita), pero este nuevo servicio sería más bien de abrazos de la gente que queremos –o hemos querido en el pasado- y que ya casi no abrazamos. Por ejemplo, yo podría comprar un abrazo apretado, de cinco minutos, de mi amigo Esteban que vive en Suiza y a quien no veo hace muchos años.

3.  Escucha genuina. Todos tenemos, cada vez más, la necesidad inaplazable de que nos escuchen. Haga el experimento en el metro, en la estación de buses o donde quiera, y demuestre la disposición de oír al otro…. Ahí se quedaría horas. Esta empresa ofrecería sesiones de escucha, con o sin consejos.

4. Respuestas positivas y certeras. Se trata de brindar a los clientes la respuesta que quieren y necesitan oír de los demás, pero que la turbulencia de la vida no nos permiten dar. Un “sí puedo”, “ya voy”, “ahí estaré” o por ejemplo “eres mi amigo, eres prioridad” en cambio de “tengo una cita o junta”, “tengo ensayo”, “otro día”, “un día de estos”, “la semana entrante”.

5. Se canjean 500 contactos en Facebook por un amigo que se sentará, sin condiciones, al lado suyo cuando usted se encuentre grave en el hospital y le tomará la mano. Nada mal..

6. Se cambian las promesas de verse que se hacen en el chat por encuentros reales en cafés, parques, librerías, mercados, pastelerías, etc. Se trata de un servicio que ayuda a mitigar la permanente frustración y baja credibilidad en las palabras de los demás.

7. Se disminuye la sensación de angustia de que se acabe la pila de su celular (nomofobia) y se le dan gratis minutos de carcajadas con sus amigos. No pasa nada, la pila de su aparato no es la suya. Todo está bien.

8. Entrenamiento para que esas horas enteras que gastamos chateando, muchas veces sin sentido, las logremos sustituir por tiempo de calidad con nosotros mismos: ejercicio, meditación, lectura… Es una especie de rehabilitación para adictos. Aceptemos, somos unos adictos.

9. Se alquilan máquinas al pasado para experimentar de nuevo las reuniones sin celulares, los juegos de mesa y las cenas sentados a la mesa mirándonos a los ojos. Sólo para recordar…

10. Las aplicaciones para conocer gente incluirán un vibrómetro para que no nos elijan o discriminen por una foto, aunque sea la más afortunada de todas las que nos hemos sacado. Este nuevo servicio conectará almas para saber si vibran con frecuencias parecidas, sí, a otro nivel. ¡No seamos más parte de un catálogo que nos vende por atributos y no por calidad humana!

Por ahora no me queda más que añorar al Ikemeso de mis sueños…

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