Ventas online mediante intermediario o transacción segura… Huele a fraude

by Joel Gómez on 2-04-2013 Este artículo tiene 5,682

in Columnistas, Hoy en mercadotecnia, Joel Gómez

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Por: Joel Gómez
Twitter: @JoelGomezMX
Email: abogado@joelgomez.mx

Hace 5 años me contactó un amigo y me dijo: “Abogado, me venden un Jeep en $48,000 pesos, está fabuloso, en muy buen estado, en las fotos luce como nuevo a pesar de ser modelo 1998. Ya cerré el trato pero todavía no he hecho el depósito, quiero que me ayudes a revisar el contrato de pago y transporte de Colorado a México. La operación me inspira confianza porque haré el depósito a un intermediario, el cual retendrá el pago mientras yo recibo a mi entera satisfacción el Jeep en el Distrito Federal”.

Con el paso de los años seguí recibiendo consultas similares de amigos y conocidos. El más reciente el pasado mes de febrero, en donde un amigo con cierta emoción me comentó que a su novia le ofrecían una plaza en PEMEX, que tenía que pagar $200,000 pesos pero dicha plaza le aseguraría un sueldo de $65,000 a $80,000 pesos mensuales en la paraestatal.

Todos los casos invariablemente tienen -todas o la mayoría de- las siguientes características:

• Se publicitan estos productos o servicios a través de páginas de avisos o anuncios clasificados, tanto “reconocidas” como poco conocidas.

• Una vez que envías algún cuestionamiento o requieres información al vendedor, suelen responderte con prontitud, con mucha atención e interés en cerrar el trato.

• Te dan bastante información, muchas veces más de la que preguntas o necesitas. Si te venden un producto físico se preocupan por mandarte fotos y detalles de las condiciones en que se encuentra.

• Suelen ser ofertas muy atractivas: productos o servicios a bajo precio, en buen estado y hasta con facilidades de pago. A veces justifican el bajo costo con un pretexto creíble, como “es que mandaron a trabajar al extranjero a mi esposo, nos tenemos que ir ya y nos urge vender esto”, “estoy en Estados Unidos, yo te mando el producto a tu casa o si quieres venir por él a la frontera”.

• El vendedor siempre se preocupa en transmitirte tranquilidad, pues la transacción se realizará a través de un tercero o intermediario que ofrece servicios de “transacciones seguras” por internet.

• Te pone en alerta: “cuidado con las estafas no de dinero a nadie al menos que le ofrezcan un método de retención de dinero tenga fichas de depósito”.

• Y por si no lo habías sospechado, si, ¡en todos los casos se trata de FRAUDE!

La estafa se consuma usualmente de dos maneras distintas:

• Te logran convencer de que deposites el dinero en la cuenta bancaria de una “empresa intermediaria” (en ocasiones mal llamada “agente escrow”) que retendrá el dinero y no lo depositará en la cuenta del vendedor hasta en tanto tu no des aviso de la recepción de conformidad del producto o servicio. Para evitar rastreos en el pago, te piden lo hagas a través de servicios internacionales de “envíos de dinero” como MoneyGram, Western Union o Wells Fargo; o

• Te logran convencer de que realices el pago o depósito a través de una página en internet que realiza “transacciones seguras” con una metodología similar a la anteriormente señalada. Se trata de una página que te roba tu identidad financiera (phishing) al momento que proporcionas tus datos bancarios.

¿Y sabes qué es lo peor de estos casos? Cuando una pequeña luz de prudencia se asoma por la cabeza de algunas personas previamente mareadas por el supuesto vendedor, y casi al final se echan para atrás o desisten de la compra (ya que tienen tu correo electrónico, nombre, teléfono y tal vez hasta dirección), el defraudador comienza a amenazarte con presentar una demanda en tu contra y acusarte ante la policía para enviarte a prisión por ser un “falso comprador” o por “violación de contrato”.

Tal vez algunos lectores se pregunten: ¿Por qué siguen ocurriendo estos fraudes? Por varias razones: (1) tal como lo comenté en otra columna “como en ninguna universidad imparten clases de “sentido común”, supongo muchos están autorizados a carecer de él”; (2) la gente sigue creyendo que internet es el paraíso para encontrar cosas gratis o a muy bajo costo; (3) la ambición para obtener algo bueno y barato (e incluso ilegal) suele pasar por alto cualquier señal de alerta, sensatez o sentido común.

Suelo comentarles a mis amigos: “si suena demasiado bueno para ser verdad, seguro es fraude”. No confíes en ofertas maravillosas y menos aún si te prometen realizar la transacción a través de “medios seguros” (intermediarios o páginas web especiales). Compra por internet en sitios reconocidos, especialmente si cuentan con el Sello de Confianza de la Asociación Mexicana de Internet.

El autor de este artículo...

– que ha escrito 96 artículos en Revista Merca2.0.

IT Lawyer, Professor & Speaker. Partner of the Law Firm LexInformatica. IP, Cloud Computing, Data Privacy & Social Media Legal Expert, Domain Name Disputes Guru

Sigue en twitter a @JoelGomezMX

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  • Anonimo

    Hola, hay algo que no me quedó claro, ¿cómo se comete el fraude a través de intermediarios?

    Entendí las facilidades, la confianza, etc. pero no vi donde está el delito.

    Gracias!

  • http://google.com asjd

    ellos mismos son los intermediarios

  • gabriela

    Hola Joel, dices q las ofertas muy atractivas a precio bajo pueden ser fraudulentas… que opinas del sitio del día que ustedes publicaron ganeselo.com ?
    Saludos!

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