¡Y se armaron los Twittazos!

Por Guillermo Pérezbolde
@gpbolde

Sin duda todos reaccionamos de forma diferente ante una situación, de hecho el mismo suceso, aunque sea presenciado por las mismas personas, causa reacciones que pueden ser completamente distintas, pero hay ciertos temas que parecen envolver a la sociedad para generar una reacción colectiva y que con el tiempo, se puede volver muy poderosa.

Por lo general las clases medias y altas, evitan participar en marchas, plantones, bloqueos y en general en todo lo que tenga que ver con salir a la calle a manifestar una opinión de forma pública. Es conocido por todos el acarreo de gente de escasos recursos, quienes con una torta y un refresco, dedican todo un día o más para protestar por algo que en muchas ocasiones ni conocen o entienden.

Por si alguien no conoce lo que es un acarreado, en los siguientes links viene información relacionada al tema:
Acarreados reciben su mochada
Llevan acarreados para protestar en la Sedesol

Ahora bien, desde hace casi tres años, se está dando un fenómeno en Twitter y Facebook que ha sorprendido hasta a los más escépticos de la tecnología, ya que se han estado creando movimientos sociales basados primordialmente en estas plataformas sociales, en donde personas de clase media y alta, participan de forma activa apoyando e impulsando iniciativas ciudadanas con temas como la igualdad de género, el maltrato a los animales, discriminación, abuso de la autoridad, democracia etc.

En México uno de los ejemplos más sonados fue el que se dio en 2009, llamado #InternetNecesario en donde en menos de una semana se generaron más de 100 mil mensajes en Twitter relacionados al aumento de impuestos por concepto de uso de Internet; lo que obligó a generar una respuesta en el Senado para que al final se eliminara por completo.

Actualmente en Twitter y Facebook está muy activa la discusión sobre ACTA y su posible aprobación en México, pero también sigue habiendo debate sobre otros temas como el del incendio en la guardería ABC donde fallecieron varios niños. A nivel internacional son incontables los temas que se discuten todos los días, recientemente está el caso de Irán, Egipto y Libia, donde la gente ha utilizado los medios sociales como herramienta para dar rumbo y sentido a un movimiento que al día de hoy ya ha derrocado a varios dictadores en medio oriente y, todo indica que serán otros más los que caigan.
 En Egipto desde hace unos meses hay un nuevo héroe nacional llamado Wael Ghonim, –para acceder a su cuenta de Twitter dar click aquí o para acceder a su Facebook aquí–, quien ya tiene más de cien mil seguidores en ambas cuentas y saltó a la fama por su fuerte activismo a favor de la democracia en su país.

Se pueden contar por miles los mensajes sobre temas que afectan e interesan a la sociedad, pero lo que realmente hay que destacar, es la cantidad de personas de todas las clases, credos y posturas, que se involucran en temas de este tipo aportando ideas, quejas, propuestas y soluciones.

En la ciudad de México se dan un promedio de 3 a 5 marchas por semana sobre cualquier tema, y el resultado en su gran mayoría sólo es una ciudad afectada por el tráfico, la contaminación y el estrés; sin mencionar los daños a propiedad privada de los que nadie se hace responsable, como sucedió en el año 2000 con el plantón que tuvo al Paseo de la Reforma secuestrado por meses y al final, no se logro más que el cierre de negocios y la perdida de cientos de empleos.

El CyberActivismo ha logrado cosas concretas y palpables, ha permitido que gente ajena a un problema, pueda enterarse a detalle de lo ocurrido y tome acción en consecuencia. Ha propiciado el intercambio de ideas frescas que en muchos casos derivan en una solución real y efectiva, producto de que cientos o miles de personas se concentran en buscar soluciones, en lugar de reunirse para romper ventanas, pintar paredes o desquiciar el tráfico.

No importa la causa o tema que nos mueva, ya sea social, religiosa o política, si queremos buscar una solución a ésta, debemos presentarla al mundo para que sea éste el que aporte las soluciones.

Los grandes movimientos del siglo XXI se darán frente a una pantalla, así que propongamos ideas hasta que se armen los Twittazos.

El conocimiento que no se comparte, pierde por completo su valor

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