¿Y los valores de la sociedad?

El consumismo que estamos viviendo nos ha estado entrenando para cosificar la vida y percibir como desechable los productos, servicios e incluso a las personas.

La violencia que estamos viviendo tiene múltiples variables, en varias pláticas que me han invitado expongo que nuestra sociedad mexicana somos una organización fronteriza o border donde no nos importa quebrantar la ley con tal de tener un beneficio propio.

Creo que es un pensamiento muy retrógrado aquellos que solo buscan un bien común, las frases como “el que no tranza no avanza” o “de que lloren en tu casa a que lloren en la mía” solo es un reflejo del vacío que estamos viviendo.

Los principios morales, sociales y estéticos parecen que se están quedando en el olvido, ¿quién de los lectores ha enseñado a un niño a contemplar lo sublime de una pintura?, ¿cuándo fue la última vez (si es que ha pasado) que discutimos de un libro, de una pieza musical compleja?

Hoy veo videos donde los adultos están alrededor de los pequeños que están “bailando” perreo, lo pongo entre comillas porque esa manifestación erótica carece de estética.

Celebran entre los adultos la hipersexualización de los hijos e incluso se unen en la entonación de piezas que lejos de fomentar un respeto por la intimidad y la belleza del encuentro romántico, favorecen el consumismo carnal a edades muy prematuras.

Hace unos días fueron las celebraciones de muertos, fechas para disfrazarse y tratar de conservar la salida de “pedir calaverita” y vi diferentes manifestaciones, pero una en particular me sorprendió, fue el ver a un niño disfrazado de sicario donde arrastraba un costal haciendo alusión a un cadáver.

Si bien es algo que no podemos negar que está pasando, la pregunta es ¿qué estamos enseñando a las próximas generaciones? ¿A tener una vida fácil a costa de la vida de otros? ¿Acaso esa madre le habrá explicado a su hijo que eso no es normal y que no es un comportamiento correcto en la sociedad?

Los hijos son el reflejo de la cultura y los deseos de los padres por lo que en cada manifestación se ven las fortalezas y la patología de la familia.

Si bien el consumismo no lo vamos a detener ya que genera millones a las compañías, si considero que debemos realizar campañas donde se fomenten los atributos del ser humano creador y no destructor, ya de por sí en nuestra psique está la pulsión de agresión no creo que el fomentarla nos lleve por un buen camino.

El reto lo tenemos ya sea como padres, hermanos, tíos, primos o adultos y más aún como responsables del marketing de nuestras marcas para fortalecer y retomar esos valores que nos hace ser una sociedad en aparente progreso que en ocasiones pareciese que estamos retrocediendo.

Nos leemos el próximo miércoles.