Para nadie es un secreto que Volkswagen es una de las marcas más icónicas del mercado. Esto le ha valido para posicionarse entre las 10 firmas de autos más valiosas alrededor del mundo.

De acuerdo con el último reporte de Brand Finance, la automotriz alemana se ubica como la tercer marca del sector más valiosa con una valoración de 41 mil 291 millones de dólares, sólo por debajo de Mercedes-Benz (60 mil 355 millones de dólares) y Toyota (52 mil 291 millones de dólares).

Entre sus activos, el logo es quizá uno de los valiosos. La letra “V” por encima de la “W” en color plata enmarcadas por un circulo de color azul es fácilmente reconocido por el consumidor; no obstante, ahora este popular emblema está a punto de cambiar.

Un rebranding ¿necesario?

De acuerdo con diversos medios especializados, durante su participación en la próxima edición del Salón de Internacional del Automóvil en Frankfurt, además de presentar su nuevo vehículo eléctrico -conocido como ID.3-, Volkswagen presentará un nuevo logotipo así como un nuevo diseño corporativo el cual intentará dar una nueva cara a la empresa que hace algunos años vivió una fuerte crisis de marca tras saberse que instaló un  software en sus vehículos de diesel para reportar menor emisión de contaminantes, misma que recibió el nombre de Diesel Gate.

A decir de la propia compañía, este cambio de imagen intentará materializar la transformación estratégica que desde hace 4 años la empresa aplaca, en donde la reordenación de sus productos y demás oferta es pieza fundamental.

En este sentido, el director de operaciones de la marca, Ralf Brandstätter, afirmó en un comunicado de prensa que “Volkswagen ha tomado e implementado decisiones audaces en casi todas las áreas de sus actividades. El completo ‘rebranding’ es la consecuencia lógica de nuestra reorientación estratégica”.

Lo que se sabe del nuevo logo

Hasta el momento, todo parece indicar que el nuevo diseño de la marca se lanzará bajo el lema “New Volkswagen”, en donde el logo contará con un diseño en 2D al tiempo que promete ser “más audaz y colorido”, aunque se espera que la mezcla de las letras “V” y “W” no desaparezca para que se mantenga reconocible a los ojos del consumidor.

A estos pocos detalles se ha añadido que la firma tendrá también un nuevo logotipo de sonido, el cual reemplazaría al reclamo de la marca anterior adoptando una voz femenina.

El cambio forma parte del plan “Transform25+” mismo que la marca adoptó hace cuatro años después del Diesel Gate. En esta línea, se espera que nueva logotipo se implemente inicialmente en las ubicaciones y distribuidores de la marca en Europa, para en octubre llegar a China y a principios del año siguiente ser una realidad en América del Norte y del Sur así como en el resto del mundo.

En otras palabras, a principios de 2020, Volkswagen tendrá un nuevo rostro en 171 países, representada en aproximadamente 10 mil instalaciones, por lo que deberá reemplazar cerca de 70 mil logos antiguos.

Las reglas del rebranding

DE la misma que ha sucedido con otras marcas, el cambio por el que apostará Volkswagen es mucho más estratégico que táctico.

Recordemos que desde Marketing Insider Group, indican que un buen cambio de marca puede ayudar a una empresa a conectarse de mejor forma con un mercado objetivo nuevo o modificado, o ayudar a mantener un negocio a la vanguardia de la mente de sus clientes.

Esto va más allá de los elementos visuales. Volkswagen está intentando comunicar a sus consumidores un cambio en su estructura que pretende alinear la filosofía de la marca con valores lejos de aquella crisis que hace algunos años la mantuvo en la crítica del consumidor.

Si bien es cierto que un cambio de imagen no basta, lo cierto es que retrata de una paso fundamental para reconectar con sus clientes.

Los números dan sustento a la premisa. Cuando una imagen de marca logra ser memorable atrapa la atención de las audiencias un 13 por ciento más que aquellas cuyo fondo sólo es informar, al mismo tiempo que consiguen que los consumidores sean 7 por ciento más propensos a conocer sobre una firma y un 6 por ciento más a pensar que la marca tiene mejores niveles de innovación que su competencia, según estimaciones de Siegel+Gale.