Una vez más fuimos víctimas de un buen marketing

Por Alan Campos
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A lo largo de mi estadía como editor de la revista Merca2.0 he tenido la oportunidad de entrevistar a una varios de los gerentes y directores de marketing de muchas de las marcas más importantes del planeta, y en la gran mayoría de estas entrevistas me ha quedado claro que lo más importante para cada una de estas compañías es (o debe ser) la satisfacción del consumidor, hecho que me permite calificar la pelea del pasado fin de semana como un rotundo fracaso.

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En términos económicos el pleito entre Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao es indudablemente el mayor éxito en la historia del deporte mundial, no sólo por las enormes sumas de dinero que marcas como Tecate desembolsaron para poder patrocinar dicho eventos (aproximadamente 5.2 millones de dólares), sino por la absurdas cantidades que cada uno de los presentes en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada pagó por un lugar dentro del recinto, e incluso por la gran cantidad de personas que se dieron cita en bares y restaurantes para ‘disfrutar’ de la pelea.

Entonces ¿por qué considero “La Pelea del Siglo” como un gran fracaso? porque el producto que se vendió simplemente no cumplió con las expectativas del consumidor.

Desde el momento en el que se anunció de manera oficial el combate entre Pacquiao y Mayweather éste se vendió al consumidor como “La Pelea del Siglo”, pues reuniría sobre el cuadrilátero a los dos mejores boxeadores de los últimos tiempos; sin embargo, tras el final de la función los comentarios en redes sociales nos demostraban que la calidad del producto final distaba mucho de aquello que se prometía en un inicio (independientemente de la cantidad de comentarios respecto a la pelea).

Es decir, si la pelea del sábado pasado fuera cualquier otro producto seguramente las líneas de Top Rank seguramente estarían saturadas en este momento con llamadas de consumidores exigiendo la devolución de su dinero, esto sin mencionar aquellas denuncias que se levantarían ante las instituciones pertinentes por publicidad engañosa.

Afortunadamente para Bob Arum el boxeo, como cualquier otro deporte, no funciona como cualquier otro producto y podrá conservar el dinero ganado pese a las quejas y sinsabores de millones y millones de consumidores insatisfechos alrededor del mundo. 

Indudablemente “La Pelea del Siglo” triunfó a nivel de marketing, pero fracasó a nivel producto. Tal y como lo decía el escritor irlandés Oscar Wilde en esta vida sólo existen dos grandes tragedias, “una es no obtener lo que se quiere; la otra es obtenerlo. Esta última es la peor”.