Tener un negocio propio exige algo más que funcionalidad y ganancias económicas. Debe tener sentido propio. ¿A que nos referimos con esto? Una razón de ser, existir y seguir adelante. Una esencia que lo distinga del resto y que genere valor agregado. Es decir, cuya existencia se base en la capacidad de aportar algo relevante al mundo actual.

Por ello aquí te damos una sugerencia de preguntas (algunas de ellas inspiradas en la visión de Eduardo Kastika, Master en Gestión de la Ciencia y la Tecnología) que debes responder para saber si lo que estás llevando a cabo le da sentido a tu negocio. Puede ser que te ayude a clarificar hacia dónde dirigirte en los próximos meses y replantearte si vale le pena esforzarse en algo que tal vez necesite tomar otro giro.

¿Cuál es el valor que mi negocio genera?

Un negocio que no genera valor agregado no tiene sentido de ser. Puede tratarse de un valor social, individual o material, pero siempre procurar que lo que ofrezca tenga un distintivo que lo haga reconocible a ojos ajenos.

¿Será rentable de aquí a 5 o 10 años?

La rentabilidad que pueda tener tu negocio a largo plazo es lo que te impulsará a dedicarte de lleno a él o no. No tiene sentido realmente hacer algo que a lo mucho durará dos o tres años, a menos que estés dispuesto a correr ese riesgo para después virar tu vista a otro lado.

¿Me estoy adaptando bien a los cambios?

Un negocio que no se adapta a los tiempos que corren carece de fortaleza y frescura. Para nadie tiene sentido seguir un servicio o una marca que es vieja y luce como parte de la prehistoria.

negocio

¿Resuelvo necesidades del mundo actual?

Este punto va acorde al anterior: una marca que no resuelve las necesidades del mundo actual carece de sentido y está destinado a perecer. En este momento es cuando tienes que ver si una renovación es necesaria para que puedas estar acorde a lo que el mundo necesita y las respuestas que le puedes dar.

¿Es capaz de competir con otros que hacen lo mismo?

Un negocio que no tiene elementos para competir está destinado también a perecer en poco tiempo, a menos que encuentre su fortaleza dentro de poco y sepa aprovecharla a su favor. Un negocio sin un claro diferenciador no tiene sentido ni sustancia. Detecta lo que lo hace diferente, crea una estrategia para apostar por ello e intenta subsanar las debilidades que pueda tener.

¿Tengo una cartera suficiente de clientes o proyectos para sobrevivir los siguientes tres años?

Una cartera de clientes o proyectos robusta es garantía de que tu negocio va por buen camino y, por lo tanto, que tiene el sentido necesario para seguir adelante. En caso contrario, puede ser que el negocio ya no tenga el atractivo suficiente para ofrecer un diferenciador que dé soluciones.

¿Tengo la motivación suficiente para dedicarme a él en cuerpo y alma?

Todo lo esencial radica en esto. Un negocio tiene sentido si su dueño aún tiene el deseo de seguir adelante, si se siente inspirado para hacer de su proyecto su vida entera. Debes ser muy sincero contigo mismo acerca de tus prioridades. Un negocio exige dedicación y pasión. Analiza si todavía hay en tu interior algo de ello.

¿Tus colaboradores están realmente comprometidos?

La gente de la que te rodeas es vital para que tus proyectos sean exitosos. No tiene sentido rodearte de colaboradores que no comparten tu visión y que no tiran de la misma cuerda. Debes replantearte muy bien cuáles son tus objetivos y cuáles son los de ellos hasta llegar a un acuerdo.

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