La nueva normalidad es un periodo en el que se estará permitiendo la reactivación económica de diversas industrias, pero siguiendo una serie de protocolos, los cuales buscan contener el contagio por COVID-19.

Ante este escenario, si bien la reactivación económica comenzará a darse, esto no significa que la pandemia está controlada o que ya no hay riego de contraer COVID-19, al contrario, la vulnerabilidad sigue patente y la posibilidad de contraer el virus activa.

Es por ello que ya es necesario hablar de estar preparados a la nueva normalidad. Si bien la pandemia tomó por sorpresa a miles de marcas y cientos de miles de colaboradores de empresas y organizaciones de todo tipo, las lecciones que nos hemos llevado deben llevarnos a comprender el valor que hay en la prevención.

La lógica de negocio debe partir de la idea de que como no se ha declarado superada la pandemia de COVID-19, el riesgo de un segundo brote es latente y se revivirán todas las fases por las que hemos pasado. Hacia ese punto se debe de pensar el negocio en el corto plazo.

Innovación, la estrategia ganadora

La innovación ha sido sin lugar a dudas la estrategia ganadora y mientras grandes marcas con la cartera que les da la posibilidad de poder dirigir esta innovación al desarrollo de productos, otras marcas se han enfocado en usar la innovación en la reorganización de su negocio. Esto nos ha motivado a hablar de migrar a nuevas categorías, permitiendo a las marcas diversificar su negocio, pero usando en todo momento l know how ganado. La reconversión es un replantearse el inventario del negocio y pensar en qué productos son los que pueden desplazarse y el activismo contra el COVID-19 es una pauta a la que no pueden estar ajenas las marcas, por el contrario, se convierte en la forma correcta de comunicarle al consumidor tu presencia en el negocio.

Migrar a nuevas categorías

La migración de un negocio a nuevas categorías ha llevado a muchas empresas a pensar en la confección de cubrebocas como una oportunidad de mantener activos sus negocios ante la realidad que se vive y en donde categorías como las no esenciales, se convirtieron en las más damnificadas.

La industria de moda es un buen ejemplo de cómo marcas de este segmento tuvieron que mover su producción de prendas de vestir a equipo médico. Zara fue la marca más famosa en hacerlo, maquilando batas médicas para doctores que atienden COVID-19, cubrebocas; mientras que en México maquiladoras de marcas como Dickies también se sumaron a esta propuesta.

Reconversión

La reconversión de los negocios no es otra propuesta que la de parar por completo el negocio y escoger un nuevo objetivo para vivir como empresa. Este ha sido el caso de marcas como Scappino, que para mantener la actividad de su equipo de colaboradores y evidentemente, para lograr mantener sus ingresos, dejó de maquilar lo no indispensable como la ropa y comenzó con la maquila de cubrebocas, para comercializarlos y con los que asegura, se mantiene el ingresos de los colaboradores de estas empresas.

Activismo contra el COVID-19

Comunicar desde el activismo contra el COVID-19 se ha convertido en todo un reto, pues generalmente este esfuerzo lo cumplen las marcas con la capacidad económica de poder llevar a cabo acciones sociales, que ayuden contra la pandemia del COVID-19. Dentro de México lo vimos con marcas como Grupo Modelo, que decidió aprovechar la suspensión de la producción de cerveza y usar su fábrica para el embotellamiento de agua potable, para ayuda a mantener la hidratación del personal médico.

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