Trabajamos para nosotros, no para una empresa

Ya un trabajo significa otras cosas, además de sustento económico.

Esta era digital nos ha dado definitivamente una vuelta de tuerca a todo nivel, claro en torno a la vida cotidiana y prioridades, pero sobre todo a nuestras posturas trascendentales como humanidad. ¡Qué época tan coyuntural nos tocó presenciar! Esta vez me refiero al mundo laboral, por muchos años establecido como una necesidad para la supervivencia, básicamente un deber y una transacción económica con una empresa a cambio de nuestro tiempo, en el mejor de los casos.

La enorme empresa especializada en el capital humano y el talento laboral, ManPower, hizo una encuesta interesante sobre las preferencias de los candidatos a empleos en 19 países. Le preguntaron a cerca de 14 mil personas cuáles eran sus prioridades hoy a la hora de buscar un trabajo. Sin duda que el mundo ha cambiado. Los salarios no son aspecto principal, primero está por ejemplo la flexibilidad horaria, contar con esquemas que permitan tener equilibrios entre la vida personal y el trabajo. Muy diciente este hallazgo, ¿no creen?

Para casi 40 por ciento de los encuestados, la flexibilidad es uno de los tres principales factores que toma en cuenta para aceptar un trabajo. La vida digital, con su ´invisibilización´ del factor “lugar”, ya no nos obliga a estar sentados en un escritorio permanentemente para demostrar productividad. Por el contrario, la flexibilidad incluso puede desencadenar más y mejor de nuestras habilidades y disponibilidad. Una cierta ruptura de la atadura (en este caso la horaria) muestra revelaciones extraordinarias sobre nosotros mismos.

Y no son solamente las mamás, las mamás lactantes o los Millennials quienes quieren esta libertad de tiempos, también los hombres, y en general la gente de todas las edades. La importancia dada a este factor creció en el último año cerca de 30 por ciento en Estados Unidos y China, y 21 por ciento en Australia. Los mexicanos nos situamos en el lugar número nueve de los 19 países, en términos del significado y peso que le damos a esa flexibilidad.

El punto interesante acá es el grado de conciencia al que se ha llegado sobre la importancia de nosotros como factor humano, que al final somos la esencia de las organizaciones, además de la certeza de que el desempeño no siempre necesita lugar y horarios rígidos. Otra cosa clave, que ha surgido de los estudios de esta compañía es que en términos generales, los trabajadores en el mundo ya no se quieren contratar por cualquier empresa, sólo por dinero, debe existir una serie de concordancias en las posturas e ideológicas de la marca con sus propios criterios.

Las transacciones laborales están cambiando. Ya un trabajo significa otras cosas, además de sustento económico. La gente ya no trabaja para cualquiera ni se vende al mejor postor. El panorama se hace, ciertamente, más complejo. En pocas palabras, cada vez más trabajamos para nosotros mismos, para estar bien nosotros. Cambio esencial: ¿la humanidad empieza a darse un lugar?