Se ha cumplido un mes desde que se inició el llamado al boicot publicitario en contra de Facebook, impulsado por la campaña #StopHateforProfit, cuyo objetivo es invitar a que las marcas dejen de invertir por lo menos un mes en publicidad dentro de la red social.

Al inicio, parecía que la creciente lista, con firmas como Volkswagen, Adidas, Coca-Cola, Diageo, Ford, Hershey, Honda, Levi’s, Microsoft, North Face, Pepsi, Reebok, Starbucks, Unilever y Verizon, entre otras, ejercería suficiente presión; una que según datos de diversas fuentes implicó que la compañía de Menlo Park perdiera más de 7 mil 200 millones de dólares en valor de capitalización bursátil. Sin embargo, parece que no fue suficiente.

Una reunión decepcionante

La tarde del martes se llevó a acabo una reunión entre líderes de derechos civiles (la NAACP, la Liga Anti-Difamación, Color of Change y Free Press) que llamaron al boicot publicitario y ejecutivos de Facebook, para conciliar temas relacionados con la publicación y moderación de contenidos de odio y la desinformación en la red social.

Sin embargo, los reportes tras el encuentro señalan que el resultado hace poco por calmar las tensiones entre los grupos que lideran la campaña y que ha encontrado eco en una gran lista de anunciantes.

Del evento, se resaltan frases como: “La reunión que acabamos de dejar fue una decepción”, dijo el director ejecutivo de Color Of Change, Rashad Robinson; “Hoy vimos poco y no escuchamos casi nada”, dijo el CEO de la Anti-Defamation League, Jonathan Greenblatt; mientras la presidenta ejecutiva de Free Press, Jessica J. González, también expresó que estaba “profundamente decepcionada”.

Las declaraciones retomadas de una conferencia de prensa transmitida por Zoom posterior a la reunión con Facebook, fueron parte de las expresiones de decepción al no encontrar una respuesta asertiva por parte de la compañía de Menlo Park. Señalaron que esperaban una respuesta clara y un compromiso, pero a cambio dijeron que: “eso no es lo que escuchamos”.

Una postura que no cambiará

Realmente Facebook se ha mantenido firme y, sin hacer demasiadas olas sobre el tema, ha tratado de contener el impacto en su reputación e imagen corporativa y, parece que lo ha conseguido.

De la reunión, la compañía dijo que el cuentro fue una oportunidad para escuchar a los organizadores de la campaña y para externar abiertamente el compromiso (de FB) de combatir el odio en sus servicios.

“Quieren que Facebook esté libre de expresiones de odio y nosotros también. Por eso es tan importante que trabajemos para hacer esto bien. (…) Sabemos que seremos juzgados por nuestras acciones, no por nuestras palabras, y estamos agradecidos con estos grupos y muchos otros por su compromiso continuo”, dijo un vocero citado en un reporte de la CNBC.

Ciertamente su postura reafirma lo dicho anteriormente por la chief operating officer de Facebook, Sheryl Sandberg quien sostuvo que la tecnológica está haciendo cambios para identificar y eliminar mejor el contenido de odio en sus plataformas.

Sin embargo, y cual si fuera una respuesta al movimiento, añadió que esos cambios no están motivados por boicots recientes de anunciantes.

“Estamos haciendo cambios, no por motivos financieros o presión de anunciantes, sino porque es la cosa correcta que debemos hacer”, subrayó la ejecutiva en un post publicado en su perfil de Facebook la mañana del martes.

La declaración da mayor fuerza al reporte difundido recientemente por The Information, el cual deja ver que la compañía está poco preocupada por lo que pasa con la publicidad, al tiempo que no tiene intenciones de cambiar radicalmente sus políticas.

Según la información, para Mark Zuckerberg, el boicot es un problema más de relaciones públicas que poco perjudicará a sus resultados financieros.

Ciertamente el CEO de Facebook podría tener razón, si bien la lista es grande, aun no se tiene un número suficiente como para que impacte de manera significativa en sus ingresos; peor aún, datos de Business Insider refieren que empresas directas al consumidor se están quedando con Facebook, y si consideramos que el gigante P&G no se ha salido, se acumulan elementos para inferir que el ejecutivo sabe algo que el resto del mundo no.

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