Aún cuando existen nuevas generaciones de consumidores que prometen mucho para el negocio de las marcas, la realidad es que en este momento, el mercado que los equipos de mercadotecnia están obligados a conquistar siguen siendo los millennials.

Basta con revisar la contundente cifra entregada por Turn, la cual indica que las marcas gastan 500 por ciento más en sus estrategias para cautivar a la generación millennial en comparación con lo invertido para otros segmentos de mercado.

La confianza que estos consumidores tienen en sí mismos y lo que representan en términos de consumo responde a dicho esfuerzo. Una investigación elaborada por Edelman, indica que el 74 por ciento de los millennials creen que puede influir en las decisiones de compra de su círculo cercano de contactos, mientas que estimaciones de SAP pronostican que las personas que pertenecen a este sector son responsables del 70 por ciento del consumo a nivel mundial.

Una generación reconocida, ¿pero inalcanzable?

Los números anteriores dejan en claro la importancia que para los planes de negocio de muchas marcas tiene la también llamada Generación Y. Sin embargo, y a pesar de que la búsqueda por conquistarlos no es nueva, es cierto que son pocas las marcas que han logrado mantener una relación solida con los consumidores de este segmento.

Hay al menos 4 industrias que ya no son las favoritas del mercado millennial; los lácteos (especialmente el yogurt), la radio (hertziana), eventos masivos (ahora buscan experiencias más personalizadas), y la hotelera (prefieren opciones más personales como Airbnb), según datos entregados por NBC News.

Pero, ¿cómo conquistar a este segmento? Si bien la respuesta a esta pregunta tiene muchas aristas, lo cierto es que un acierto será adecuar la estrategia de comunicación al habitual y particular “lenguaje millennial”.

Con esto en mente, compartimos las 10 palabras favoritas -y más utilizadas- por los millennials a decir de un estudio realizado por Babbel:

Follower

Aunque en español se utiliza el término “seguidor”, el anglicismo es mucho más valorado por los millennials. La relevancia de este término empata con la importancia que tienen las redes sociales -en especial Twitter e Instagram- para este grupo social.

Influencer

Las persona que tienen cierta reputación para algún tema que difunde por redes sociales son altamente valoradas por la generación Y. La influencia de estos también considerados líderes de opinión dicta muchos de los compartimentos de estos seguidores.

Match

Término que nace de Tinder y la acción de establecer “charlas de ligue” con otra persona que ha logrado trasladarse a otros aspectos de su vida diaria.

Random

El significado literal de esta palabra inglesa es ‘aleatorio’ y en el vocabulario de los millennials hace referencia a aquello que ocurre al azar en cualquier contexto y espacio.

Mainstream

No tiene una traducción literal al español pero se utiliza para hacer referencia a una tendencia masiva que se vuelve básica, por lo que dentro del mundo trending y de aquello que busca ser innovador ocupar este adjetivo puede ser algo soso.

Stalkear

Una más relacionado con redes sociales que tiene que ver con la actividad de seguir, investigar o averiguar algo sobre alguien desde sus redes sociales. Su importancia lo ha llevado a convertirse en un verbo de la nueva era.

Crush

Es una forma de llamar el amor a primera vista o platónico, que aunque puede ser efímero lleva a las personas a investigar y stalkear a ese nuevo romance.

Hater

Proviene de palabra “hate” (odio en inglés) y se utiliza para nombrar a personas que odian o están continuamente enfadas con todo o, bien, algo especifico.

Troll

Usuarios de redes sociales con un especial “sentido crítico” que sólo buscan generar polémica hacia una marca, empresa o bien hacia otro usuario.

Spoilear

Se trata del hecho de estragar información sobre la última película o serie de moda a personas que aún no han disfrutado de dicho material. Cuando se utiliza para definir a una persona hace referencia a aquel que no pierde la oportunidad de echar a perder la sorpresa final de una buena cinta.