De acuerdo con diversos especialistas, una gran parte de los jugadores de la economía mundial se han visto gravemente impactos por lo que se conoce como “Efecto Amazon”. Y es que para nadie es un secreto que el  éxito en que se ha convertido el negocio de Jeff Bezos ha modificado de manera única el consumo y la forma en la que el consumidor se acerca a las marcas.

Para darnos una idea basta con reconocer que, hasta mediados del año pasado, Amazon ya era responsable del 50 por ciento de las ventas totales de e-commerce en Estados Unidos, al tiempo que abarcaba el 5 por ciento de las ventas totales (digitales y físicas).

De esta manera no es de extrañarse que el estudio Global 500 2018 de la firma Brand Finance, ubicaba a Amazon como la marca más valiosa del mundo luego de la que firma registrará un crecimiento anual de 42 por ciento para alcanzar la suma de 150 mil 800 millones de dólares.

¿Qué es el “Efecto Amazon”?

Las cifras anteriores otorgan sentido a lo que se conoce como “Efecto Amazon”. Aunque el significado de esta frase puede cambiar en función de la industria en la que se emplee, el significado de la misma radica en la dificultad que enfrentan muchas marcas y puntos de venta para competir con Amazon ante las fortalezas que ha logrado construir en el mercado: gran selección de artículos , envíos rápidos, devoluciones gratuitas, bajos costos y suscripciones “Prime”. El conjunto de estas prestaciones han elevado las expectativas de los clientes tanto que entrar a la competencia ha sido mas que complicado para la mayoría de los vendedores.

El impacto para otras marcas

Lo cierto es que el Efecto Amazon es un fenómeno más que mantiene el dinamismo del ecosistemas de las ventas, elevar la competencia y diluir fronteras para ofrecer al consumidor cualquier tipo de productos en todo lugar y momento.

Sin embargo, la realidad es que la fuerte estrategia para dejar de ser un simple intermediario en el terreno del comercio electrónico ha dejado al descubierto el verdadero control que, desde ahora y con mayor fuerza, tiene Amazon sobre todas las demás marcas, incluso sobre aquellas que operan fuera del e-commerce.

El gran acierto es la gestión y capitalización de la data que posee el imperio de Jeff Bezos. El uso de esta información no se limita a optimizar el funcionamiento de su plataforma para mejorar la experiencia de quienes la vistan.

Amazon ha logrado transformar los los comentarios e insights que los usuarios ofrecen al interactuar con los productos de otras marcas, para desarrollar ofertas comerciales propias que compiten con las marcas de mayor historia dentro su plataforma. La descripción su línea Essentials permite observar con mayor precisión el fenómeno. De acuerdo con dicho texto, Amazon analiza los comentarios de los consumidores para crear los productos de alta calidad, cómodos a un precio accesible. Además presumen que los consumidores aprueban y mejoran los productos a través de sus comentarios en la plataforma de e-commerce. La traducción es simple más conocimiento, más volumen, más ventas, más marca propia y mayor poder.

¿Todos dependerán de Amazon?

Aunque los grandes jugadores de retail poseen información similar a la que tiene Amazon y han logrado construir marcas propias con cierto reconocimiento, el gigante del comercio electrónico tiene una gran ventaja: la inmediatez de la información (tiempo real) y la capacidad de segmentar las preferencias del shopper con la misma velocidad, en función de diferentes criterios (por categoría, localización) gracias a intenciones concretas y con mayor alcance.

Para las marcas, ante la relevancia del comercio electrónico, esto supone capitalizar su presencia en Amazon -una gran ventana para llegar al consumidor-, pero pagando un costo alto: datos de aprendizaje de consumo. No estar en Amazon significaría la perdida de oportunidades para conectar con el consumidor; sin embargo, se puede convertir en una relación de dependencia que se transforme en un lastre a futuro dentro y fuera de las acciones de e-commerce.

Un dato podría dejar claro el riesgo: A finales de 2017, Nike vendía el 30 por ciento de sus productos a través de Amazon; sin embargo, la firma deportiva no podrá capitalizar las más de 70 mil referencias de la marca (según Morgan Stanley) que aparecen en la plataforma online para aciones futuras.