El triste final de algunos grandes protagonistas de promociones

Cuando ya no tienes nada que promocionar, tu final puede ser horrible. Una prueba de esto es lo que les pasó a dos réplicas de tamaño real de los personajes Mate y Finn McMissile, de la película “Cars 2”, que terminaron como cualquier carro viejo: en la basura.

La “triste” y peculiar historia fue contada en detalle por el sitio argentino especializado en la industria automotriz Autoblog, que publicó lo que les pasó a los “amigos” del Rayo bajo el título “El peor final: desguazaron en Uruguay a los amigos del Rayo McQueen”.

Todo comenzó cuando un lector les envió una fotografía en la que se podía ver a los dos personajes siendo trasladados desde Buenos Aires a Montevideo en un camión. En ese momento, “las primeras reacciones (de los otros lectores) al mostrar las imágenes en las redes sociales era saber dónde se podían ir a ver los autos para tomarse fotos y conocerlos”, cuenta Autoblog.

Éstas eran esas imagenes (son todas de Autoblog):

Los “amigos” de Rayo, en Montevideo, Uruguay. Fotos: Autoblog.

Sin embargo, según se pudo saber luego a través del envío de nuevas fotos de otro “paparazzi”, el destino no era un cine para promocionar alguna remake de Cars, ni un parque de diversiones, ni siquiera el garaje de alguna colección privada de nadie.

Todo lo contrario, el destino era mucho menos glamoroso que los halls de ingreso a las salas de cine, no había palomitas de maíz ni alfombras rojas. “Llegaron a Uruguay para su destrucción en el Parque Tecnológico del Cerro (PTI)”, detalló el sitio y aclaró (con toda razón): “Si no quieren darle explicaciones complicadas a los menores que estén leyendo, mejor que no sigan mirando la nota más adelante, porque son imágenes bastante duras”.

Éstas son las fotos de cómo terminaron los dos autos:

Finn McMissile a punto de ser reducido.
Así estaba quedando Mater. Fotos: Autoblog.

El final de los “amigos” de Rayo McQueen podría haberse evitado si a los dueños se les hubiera ocurrido una idea mejor. Esas dos unidades que habían estado expuestas en el Salón del Automóvil de Buenos Aires de 2011, por lo que con ese antecedente y algo de inversión en restaurarlos, con seguridad podrían haber sido subastados en Internet y vendidos a un buen precio. En lugar de gastar en un deshuesadero, hasta podrían haberse obtenido algunos buenos dólares.