• Los ingresos del mercado de bocinas inteligentes podría alcanzar los 27 mil millones de dólares, según estimados de IDC para este 2022.

  • Google Assistant y Amazon Alexa son las marcas líderes en el mercado de bocinas inteligentes, según estimados de IHS.

  • Para oír música, consultar el clima o hacer preguntas generales, estos son los principales servicios por los que son consultadas las bocinas inteligentes, según Edison Research y NPR.

Las bocinas inteligentes se han convertido en un producto indispensable en los estilos de vida de los consumidores digitales, por la capacidad que tienen para generar pautas que ayudan a integrar de mejor forma al consumidor.

Entre lo principales motivos que tienen los consumidores para hacerse de uno de estos dispositivos, es porque quieren escuchar música, consultar el clima, hacer preguntas generales, consultar las noticias o activar una alarma.

Las ventas de estos dispositivos alcanzaron a nivel mundial los 11 mil 800 millones de dólares, según estimados de IDC.

Para 2022 se estima que la cifra se dispare hasta los 27 mil millones de dólares, lo que parece una expectativa positiva de que será un negocio que dará resultados.

Es por ello que las marcas deben estar atentas a que sus propuestas de bocinas inteligentes garanticen la permanencia del mercado.

Pensemos en lo que ocurre con marcas como Google Home Assistant, que ahora se ha dado a conocer, los empleados encargado del desarrollo de Alphabet tuvieron acceso a las conversaciones hechas por los usuarios de estas bocinas y no solo eso, el medio VTR también aseguró que los empleados escuchan a los asistentes de Google en smartphones.

El mismo problema también fue reportado en contra de Alexa, asegurando que empleados de la plataforma tenían acceso a las conversaciones que se mantenían a través de estas bocinas, incluso que las conversaciones eran transcritas a pesar de que los usuarios daban la orden de eliminarlas.

Dicho esto se vuelve indispensable entender el valor del mercado que hoy en día se ha tenido que adaptar, a una serie de esquemas que exigen los consumidores digitalizados, donde la seguridad de los datos es fundamental.