De acuerdo con AP, la Suprema Corte de Estados Unidos de América (EUA) anunció que no arbitrará un caso de plagio entre el fotógrafo Jacobus Rentmeester y Nike. El artista demandó a la compañía de artículos deportivos en 2015. Presuntamente la empresa se habría robado todos los elementos originales de una foto que tomó en 1984. Rentmeester afirma que su obra fue utilizada como “inspiración” para la sesión de fotos que resultó en el logo Jumpman.

El caso de plagio fue resuelto el año pasado por las cortes de circuito a favor de Nike. Entonces, las autoridades afirmaron que la pose, ángulo y otros elementos que señaló Rentmeester no están sujetos a derechos de autor. Con la negativa de la Suprema Corte a arbitrar el caso, significa que la compañía valuada en 32 mil 421 millones de dólares ganó la demanda de forma definitiva. Si bien la empresa salió airosa, una acusación de este tipo puede tener graves consecuencias.

Plagio como riesgo a la reputación de la marca

A finales del año pasado, el diseñador Michael Kors presentó su nuevo modelo de suéter. La prenda rápidamente recibió comentarios negativos en redes sociales. Numerosos usuarios acusaron a la marca de cometer plagio de un diseño de artesanos mexicanos. Si bien el caso no trascendió a los tribunales, sí afectó negativamente a la marca en el precio de sus acciones.

Cuando se dio la controversia, a mediados de septiembre, los títulos de Michael Kors en NYSE tenían un valor de 73 dólares por acción. Pocos días después de darse a conocer el presunto plagio, las acciones de la marca iniciaron una caída libre de la que no se han recuperado. Hoy en día, el precio de cada título es de poco más de 40 dólares, una caída de casi 50 por ciento. Pero en otros casos, la consecuencia tiene un pago mucho más tangible.

Plagio como costos añadidos

Dentro del mundo del plagio, resalta la marca Forever 21. La compañía ha sido acusada en múltiples ocasiones por utilizar sin permiso diseños de marcas como Gucci, Alala, H&M y Anna Sui, así como firmas independientes, para “inspirar” sus productos. En 2017 la empresa, junto con Urban Outfitters, recibió una demanda por 600 mil dólares del fotógrafo Danny Clinch.

Así como en el caso de Nike, el artista aseguró que ambas marcas habían usado sin permiso una fotografía del cantante 2Pac para sus artículos. El fotógrafo además exigió a las compañías no volver a utilizar la imagen en cuestión en el futuro. Y encima, solicitó la destrucción del resto de los artículos. El mismo año de la demanda, Forever 21 obtuvo ingresos por 3.4 mil millones de dólares (mdd). Esta cifra representó una caída del 15 por ciento con respecto al año fiscal anterior.

Un fenómeno de alta incidencia

De acuerdo con Plagiarism.org, hasta 6 de cada 10 individuos habrían cometido plagio alguna vez en su vida. Si bien las cifras son del entorno académico, demuestran lo realmente común que es esta práctica entre la sociedad. Lo que es notable son las razones por las que se comete este delito, analizadas por la Universidad de Surrey en el European Journal of Law and Economics.

Los investigadores proponen que, en la mayor parte de los casos, se busca simplemente ahorrar recursos. En este sentido, se busca tanto economizar tiempos como evitar licenciar o pedir permiso para utilizar materiales ajenos. Por eso es irónico observar cómo, en el caso de una acción legal de plagio, los costos de la demanda rápidamente pueden alcanzar los millones. Por eso es necesario que las marcas entiendan perfectamente cuál es la delgada línea entre la inspiración y el robo de ideas.