Política Vs. identidad de marca

La principal desventaja, aunque obvia para muchos de nosotros, de perder una identidad de marca en proceso de maduración, pasa a segundo plano para otros.

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La iconografía es parte fundamental del activo más importante: la marca.

Dado que ésta es la representación simbólica de la personalidad, calidad, identidad, reputación y expectativa de una oferta de valor o concepto, por lo cual disciplinas como el branding son especialidades del marketing que tienen un tratamiento y foco particular, entendiéndose al branding como la gestión estratégica de los activos vinculados en forma directa o indirecta a la marca; que abarca desde la experiencia hasta el packing.

El branding tiene diversos campos de aplicación, desde lo comercial, lo político y lo turístico, como es el caso del City Marketing, el cual se basa en una estrategia para estimular el turismo local, nacional, regional e internacional; dicha acción tiene un proceso de posicionamiento a largo plazo; dado que una entidad económica como una ciudad o país tienen una maduración prolongada.

Hace unos días las redes sociales se convirtieron en el principal foro crítico y “protector” de la marca de la Ciudad de México ante la convocatoria lanzada en el mes de septiembre por la nueva jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, para redefinir la imagen institucional de la Ciudad de México por el periodo 2018-2020.

El ganador, Israel Hernández Ruiz Velasco, recibió 150 mil pesos por la sesión de derechos de su trabajo y según Sheinbaum continuará colaborando con el nuevo gobierno en temas de imagen. Sin embargo, no todo es color de rosa ya que las críticas no se hicieron esperar en redes sociales, en donde los usuarios no tardaron de subirse al “tren del mame” de la inconformidad.

Haciendo eco de la historia y el Gobierno del Distrito Federal en 2014 registró la marca CDMX ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), concesión que obtuvo por un periodo de 10 años. De acuerdo con el expediente 1465829 del IMPI, la administración de Miguel Ángel Mancera solicitó el registro de dichas siglas, acompañadas por la leyenda Ciudad de México, el 12 de marzo del 2014. Esta acción puede quedar en el olvido tras la creación de una nueva identidad, fuertemente criticada.

El descontento en redes sociales se incrementó cuando usuarios detectaron similitud del nuevo logo con el de la banda de Metal Neural FX, tema que la jefa de gobierno electa dijo que consultará al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial para evitar controversias respecto al nuevo logotipo que se usará como imagen institucional de la Ciudad de México.

Estos cambios están vinculados al Marketing Político el cual data desde la Roma antigua, con la edificación de recintos, estatuas y el acuñamiento de monedas con las imágenes de los regentes o políticos de cada etapa de gobierno, puesto que al no existir los medios masivos de comunicación como hoy los conocemos, era necesario utilizar un medio circulante como la moneda para fomentar la propagación del mensaje.

Esta área del marketing se tiende a confundir con el City Marketing, al generar cambios en la identidad institucional de las ciudades, municipios, estados y el propio país; generando un proceso de reinversión para el posicionamiento de estas entidades.

La principal desventaja, aunque obvia para muchos de nosotros, de perder una identidad de marca en proceso de maduración, pasa a segundo plano para otros, al tener mayor peso la necesidad de visibilidad del gobierno entrante.

Cabe destacar que, en el caso de la Ciudad de México, la iconografía tenía una estrategia de posicionamiento a diversos mercados del turismo, como el culinario e incluso el pink market.

Antes de realizar cualquier proceso de rebranding es necesario valorar los niveles de posicionamiento y recordación visual de las iconografías que integran la marca, en contraste de la marca, buscando capitalizar el valor mismo de marca, así como las posibles inversiones de comunicación.