CFAH

Suscríbete a Merca2.0 y accede a más 3,500 artículos exclusivos a suscriptores. Haz clic aquí

Los “tramposos del Maratón CdMx” una consecuencia del poder de la mercadotecnia 

Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on pinterest
Hace 3 semanas se corrió el Maratón de la Ciudad de México, una auténtica fiesta deportiva y que a últimos días ha estado bajo la lupa ante la denuncia que de 27 mil corredores que cruzaron la meta, se detectó que unos 10 mil no hicieron el recorrido completo.

Hace 3 semanas se corrió el Maratón de la Ciudad de México, una auténtica fiesta deportiva y que a últimos días ha estado bajo la lupa ante la denuncia que de 27 mil corredores que cruzaron la meta, se detectó que unos 10 mil no hicieron el recorrido completo y lo que los movió fue la obsesión por tener la apreciada medalla con la letra C.

Hace un par de semanas les platiqué del contundente éxito que ha tenido la estrategia de mercadotecnia con la cual se revivió el Maratón de la Ciudad de México, pero vale la pena retomarlo para analizar lo sucedido.

Todo inició en el año 2013 cuando el Instituto del Deporte de la Ciudad desarrolló un plan de mejora de producto y comercial para transformar el Maratón, cambiar de imagen, de ruta y presentar un innovador concepto con las medallas de participación, basado en que  durante las siguientes 6 ediciones se entregaría una letra de la palabra México.

Toda esta estrategia ha hecho crecer el maratón de 10 mil participantes que había 2012 a más de 35,000 en 2017.  El tema de ir coleccionando las medallas se ha vuelto una obsesión que ha hecho que hasta los que no son corredores, “participen” en el maratón y obtener así su medalla.

En los últimos días ha tomado mucha fuerza en redes sociales una denuncia que muestra que de aproximadamente 27 mil corredores que cruzaron la meta en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, cerca de 10 mil no hicieron el maratón completo y sólo 17 mil completaron los 42.195 km.   Esto se determina a través de 8 tapetes electrónicos de control ubicados cada 5 km, que registraron que mucha gente se brincó varios km o bien, arrancaron ya muy adelante y cerca de la meta.  Inclusive hay fotos en redes que confirman que gente inició el maratón en el Zócalo y poco después tomaron el metro (los identificaban porque llevaban el número de corredor puesto), para acercarse lo más posible a la meta en CU.

Necesidad de Reconocimiento

Todo parece indicar que ante estos 17 mil corredores  que no completaron la distancia, lo que los mueve a inscribirse en este evento es el poder tener la medalla y completar la palabra México. No importa que no corran, ellos quieren la medalla, ser parte de la fiesta y subir su foto a Facebook.

Con la iniciativa de las medallas y todas las mejoras en la operación de producto “maratón”, estamos ante el caso de una estrategia de mercadotecnia tan contundente que superó cualquier expectativa y previsión de escenarios, generando tanta demanda que afectó la imagen del evento.

El producto Maratón se convirtió tan atractivo que la gente que no corre maratones se inscribe y hace cualquier artimaña para llegar a la meta y tener su medalla, lo que desvirtúa el espíritu deportivo y de ética competitiva. Este dato de la gente que  hizo “trampa”,  ha generado mucha polémica, críticas y rebasado nuestras fronteras. Hoy en día se habla  penosamente del caso del maratón de México y “sus tramposos” en otros países y se corre el riesgo que no se le dé la certificación plata de la Federación Internacional de

Atletismo por la cual estaban aspirando los organizadores.

El maratón es un producto tan deseado que se ha convertido en un extraño caso de mercadotecnia que ha impactado a otros segmentos de mercado que no se tenían considerados. El que se inscribe al maratón ya no solo es el corredor (como los 17 mil que si completaron el recorrido), sino que también es la gente (los 10 mil que no lo hicieron completo) que no forzosamente son corredores pero que tienen la necesidad de reconocimiento público, de protagonismo, de sumarse a una tendencia y de demostrarle a su gente que ellos “también”.

Este es realmente un caso que nos demuestra el poder de la mercadotecnia y lo peligroso que puede ser si resulta tan efectiva, si no se visualizan escenarios.  En este caso ha puesto al descubierto una parte de la cultura mexicana de sacar provecho, no respetar las reglas y por qué no, de corrupción que tanto nos daña.

Suscríbete al contenido premium de Merca2.0

De Madrid a la Ciudad de México, la fuente más confiable de estrategias de mercadotecnia a nivel global. Una mirada a las estrategias de las grandes marcas y las tendencias del consumidor.

Únete a la comunidad más grande marketing en español del mundo. Más de 150 mercadólogos inscritos.

Premium

Populares

Únete a Merca2.0

Únete a más de 150,000 lectores

Regístrate a nuestro newsletter en la siguiente forma y recibe a primera hora las noticias más importantes de mercadotecnia, publicidad y medios en tu correo.
Más de Merca2.0

Artículos relacionados